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“A quien vive en una casa de madera en Francia se le mira con envidia”

La empresa zaragozana LARBOIS, S.L., fabricante y constructora de casas de madera, ha dado sus primeros pasos en el mercado francés.

LARBOIS, S.L. ha construido varias casas de madera en Francia. «También allí hay crisis y una competencia muy dura, sobre todo la proveniente de países de Europa del Este -explica Víctor Ayllón, gerente de LARBOIS-; aunque pensemos lo contrario, allá también se pierden muchas operaciones por precio. Esta realidad dificulta tener una presencia continuada en un mercado muy interesante, porque el francés tiene mucha más cultura de construcción en madera que el español. A quien vive en una casa de madera en Francia se le mira con envidia; de todos es sabido que es mucho más cara que una vivienda convencional normal». De hecho, en el país galo se editan numerosas magníficas revistas especializadas en construcción en madera, de gran tirada, número de páginas y calidad en sus contenidos.

Afortunadamente, el usuario medio de casas de madera en Francia es muy exigente con la seguridad estructural, las prestaciones de los aislamientos, la calidad de los cerramientos y los acabados, etc., y está dispuesto a pagarlo. Entre las ventajas significativas del mercado galo respecto a los usos en España, no es preciso que un arquitecto vise un proyecto inferior a los 312 metros cuadrados. Allí las viviendas están más dispersas y alejadas de los grandes núcleos urbanos con lo que, habiendo agua potable, el usuario obtiene permiso para hacerse su casa en cualquier suelo: si no llega la red eléctrica se lleva hasta allí, y si no hay desagüe, basta con declarar la evacuación de aguas fecales a una fosa séptica homologada. «De esta forma tan sencilla se ha terminado en Francia con la especulación del suelo -afirma rotundo el gerente de LARBOIS-.»

Los costes para construir en Francia son semejantes a los de hacerlo en España. Fabricar en nuestro país es más barato pero, lógicamente, hay que contar con los gastos de transporte de materiales y desplazamiento y dietas del personal. «La imagen del producto español allí no es mala -apunta Víctor Ayllón-; desde luego no tenemos la mala fama de algunos proveedores de la Europa del Este. Los españoles sólo hemos tenido escarceos en el país vecino, pero las posibilidades para vender son reales, en todo su territorio. Ninguna empresa española tiene capacidad para hacer una prospección de aquel mercado; el camino es ir de la mano de un distribuidor especializado y conocedor de aquella realidad».

«Con todas las dificultades que está pasando nuestro gremio, sabemos que hay inquietud -continúa el gerente de LARBOIS-, en Francia hay profesionales que contactan con el fabricante español para tratar en entablar una relación comercial, y nosotros necesitamos acudir a mercado foráneos para incrementar la cuota de casas fabricadas y vendidas, porque la demanda en el mercado español se ha debilitado mucho». Como en muchos sectores, en el mundo de las casas de madera funciona y muy bien el «boca a boca». «Hacer las cosas bien puede significar una larga y sana continuidad -concluye Ayllón-; un tropiezo te puede excluir definitivamente del mercado porque, insisto, allí son muy exigentes y serios al abordar materia tan capital como es la vivienda».