viernes , 20 de septiembre de 2019

El establecimiento turístico es una construcción eficiente fabricada con madera de FUSTES SEBASTIA, es decir, con madera del Pirineo.


Cal Rossa, alojamiento rural positivo en Taús, en el Pirineo Catalán, ha constatado tres un semestre en funcionamiento que genera más energía de la que consume. Se trata de una construcción con una estructura de madera de tres plantas, 300 metros cuadrados y con una capacidad de hasta 23 huéspedes.

 

 

Vehiculada alrededor de la rehabilitación de un pajar y una cuadra que tradicionalmente ya tenían un buen diseño bioclimático, Cal Rossa se levanta sobre paredes de cierre de madera, concretamente de entramado ligero, forjados y escaleras de CLT, un producto fabricado por Fustes Sebastia y basado en un compuesto de láminas de madera que se encolan en varias capas en forma de cruz. Estas láminas son prensadas hasta convertirse en placas de madera maciza de gran formato.

 

 

Fustes Sebastia trabaja con madera del Pirineo catalán, fundamentalmente pino y abeto, por lo que Cal Rossa solo incorpora este tipo de material.

Como construcción eficiente de madera, Cal Rossa responde a las características técnicas de la casa eficiente: orientación al sur, amplios ventanales que permiten que entre la radiación solar y retener espectro infrarrojo, circuitos de ventilación con recuperación de calor que aprovechan el aire caliente interior y un buen aislante térmico, en este caso fibra de madera de 18 cm en la pared y 25 cm en el techo. La cubierta, que permite integrar las placas fotovoltaicas, se levanta sobre entramado ligero.

 

 

Los arquitectos del proyecto son Marta Guàrdia y Manel Grau. El soporte técnico, especializado en eficiencia energética, lo ha desarrollado el arquitecto Josep Bunyesc y el ambientólogo e ingeniero Jordi Oliveres, ambos socios de la consultora de ecoinnovación Piro_Negawatt y responsables además del estudio de monitorización y análisis del funcionamiento energético de la casa.

EFICIENCIA ENERGÉTICA

La estrategia para generar más energía de la que consume se basa en el concepto de negawatt, que se refiere a la cantidad de energía que se deja de necesitar gracias a la eficiencia energética. Esta estrategia se fundamenta en un cuidado diseño y el dimensionamiento bioclimático del edificio, capaz de aprovechar de forma óptima, tanto en verano como en invierno, las condiciones ambientales de su entorno. En este sentido, el ahorro energético ligado al vector térmico respecto a un edificio convencional es cercano al 90%.

El estudio energético estima una demanda de 8,6kWh/m2 año en calefacción, un valor inferior a los 15 kWh/m2 año que permite el estándar de casa pasiva

El techo fotovoltaico de Cal Rossa, con 5kWp de potencia instalada, ha demostrado en los seis meses de funcionamiento que genera más energía que la que consume la casa. Se estima que esta tendencia se mantendrá anualmente ya que tras el invierno se dispone de más horas de radiación solar. Esta energía excedente del edificio se destinará a varios usos, como por ejemplo la carga de bicicletas o de vehículos eléctricos.

Como dato económico destacable, cabe mencionar que el coste de climatización de los alojamientos, durante la época de otoño-invierno, ha sido inferior a 0,20 € por pernoctación.

 

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