miércoles , 16 de octubre de 2019

Es el futuro, pero por el momento aún no es mayoría.


La edificación siempre se ha regido por condiciones económicas rentables a corto plazo, sin tener en cuenta el medioambiente ni el ahorro para quien va a pasar parte de su vida en ese edificio.

Sin embargo las construcciones sostenibles se basan en juntar la mejor calidad y efectividad a largo plazo, incrementando el confort y la calidad de vida y disminuyendo el impacto en el medioambiente, manteniendo la sostenibilidad económica de la edificación.

La tecnología y los desarrollos modernos de hoy en día no están reñidos con una construcción sin problemas ambientales. Todo lo contrario de un edificio diseñado y construido de una forma sostenible, donde se reduce al mínimo el gasto energético. Hay que tener en cuenta las condiciones climáticas aprovechando los recursos disponibles y reduciendo el impacto ambiental.

Una opción muy atrayente es la reutilización de una edificación manteniendo los máximos elementos estructurales posibles. Aprovechar su ubicación todo lo posible para reducir eficazmente el consumo de energía.

Que sea autosuficiente energéticamente, que no dependa de una electricidad generada por fuentes con una gran contaminación al medioambiente. Dotarlo de un buen aislamiento térmico que mantenga una temperatura constante en su interior.

En la construcción de un edificio es necesario utilizar una gran cantidad de materiales, que luego pasarán a ser residuos. Utilizando materiales sostenibles, naturales y que se puedan reciclar posteriormente se reducirá el impacto ambiental.

Hay que dotar al edificio de sistemas que hagan un seguimiento y control de los consumos de agua, eléctricos, temperatura y humedad.

Tenemos que proteger el planeta en que vivimos, nuestro verdadero hogar

Está claro que se va a seguir construyendo edificios en los que vivir y en los que trabajar. Lo que no se puede seguir haciendo es que esto sea un mal mayor para el medio ambiente.

Es evidente que hacer una construcción sostenible o comprarse una que cumpla  con estas particularidades sigue siendo más caro que la construcción típica.

En varios estudios se asegura que la diferencia que tendremos que pagar se amortiza en un plazo de 5 a 15 años. Esto se consigue con el ahorro de agua, luz, calefacción y mantenimiento.

Tenemos que proteger el planeta en que vivimos, nuestro verdadero hogar, asegurar su futuro para asegurar el nuestro, y nada mejor que potenciando este tipo de obras en las que cuidemos al máximo el medioambiente y dejemos de comprometer las futuras generaciones.

La construcción sostenible es el futuro, pero por el momento aún no es mayoría.

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