lunes , 15 de julio de 2019

El arquitecto Guillermo Sevillano, del Estudio SUMA, presentó el proyecto de la Biblioteca Gabriel García Márquez.


“Construir una cultura en relación a la utilización de la madera en la edificación es un esfuerzo que nos compete a todos”. Esas fueron las palabras con las que el arquitecto Guillermo Sevillano, del Estudio SUMA, se dirigió a los presentes, en su gran mayoría arquitectos y constructores en el “I Encuentro sobre madera y construcción”.

Sevillano quiso ensalzar las grandes ventajas que aporta la madera en la construcción y afirmó que en la actualidad, muchos de los constructores no tienen en cuenta que se reducen los plazos de entrega respecto a otros materiales, además de poder trabajar de forma conjunta tanto en la realización del proyecto como en la construcción.

En su intervención quiso dejar claro que hay que hacer ver a los clientes y promotores las ventajas de la madera y, para los arquitectos les aconsejó que debían tener claro la problemática que puede generar la madera en la construcción, para así poder afrontarlos. “Hay que decir que la madera es cambiante con las condiciones climatológicas, como por ejemplo la humedad, y que cuando se utiliza madera expuesta se debe asumir que existen malformaciones”, advirtió.

BIBLIOTECA EN BARCELONA

Uno de los proyectos para los que están utilizando la madera como material es el edificio de la Biblioteca Gabriel García Márquez, en Barcelona. El edificio aparece como un sólido escultórico que genera un gran chaflán que replica los que se encuentran constantemente en el entorno urbano de la Ciudad Condal. Una plaza elevada lleva a los visitantes al acceso público a la biblioteca. Esta operación proporciona accesos desde la calle a los tres programas diferentes: la guardería, el archivo histórico y la biblioteca. También posibilita el funcionamiento autónomo de cada uno.

El edificio se asemeja a una pila de libros abiertos con hojas perforadas. Cada «libro» es creado por una densa estructura de pantallas de madera laminadas en cruz. Cada una de ellas está orientada en diferentes direcciones. No solo los requisitos estructurales definen la dirección de cada pantalla, sino también las condiciones de iluminación, el carácter del espacio y las conexiones urbanas.

Así, el vivero está compuesto por una serie de bloques que dan al jardín y la calle. Las pantallas de los espacios de oficinas y el Archivo histórico están orientados para que la luz del norte se difunda y evite la vista frontal hacia el edificio de la Policía.

Una exhibición similar tiene lugar en el segundo piso, donde la biblioteca para niños está ubicada frente al chaflán cuadrado. Las grandes pantallas de madera del techo proporcionan un espacio claro debajo para la biblioteca general. Disfruta de las vistas a través de una serie de patios y grandes aberturas que dan a los espacios urbanos sin obstrucciones.

Además, el edificio está organizado alrededor de un amplio patio que conecta todos los usos del programa junto con la escalera principal y una red de vegetación. Este gran vacío también trae luz natural al corazón de la guardería, mejorando sus condiciones de iluminación.

El resultado es una estructura densa hecha de madera que mejora las cualidades hápticas (calidez, textura, olor y rendimiento hidrotermal) y proporciona áreas cálidas e íntimas, mientras que el diseño estructural ofrece una variedad de espacios. La biblioteca, como el último espacio público, se presenta como el hogar de todos, por lo que cualquier usuario encontrará su rincón especial.

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