miércoles , 19 de diciembre de 2018

La fachada es el rostro visible de un edificio, la capa entre el volumen edificado y su entorno. También filtro entre la vida doméstica y la pública. Y ahí está la ventana.


La ventana forma parte de la fachada. Queda en duda si es antes la ventana que la fachada o viceversa. La cuestión es que van íntimamente unidas. Es un elemento conjunto, donde no cabe separar una de otra. Progresivamente, se fabricará todo el muro a la vez, con las ventanas ya integradas. Y no una ventana que se colocará después de construir el edificio.

En Francia empieza a ser frecuente la construcción de muros cortina con madera laminada y vidrio. Incluso alguna empresa española ya ha fabricado esta solución arquitectónica.

En este sentido, y aunque llevamos en España 20 años de retraso en este campo, se atisba de forma inminente una gran modificación del concepto de la ventana de madera. Nunca ventilada de arriba a abajo, porque favorecería la propagación de un incendio. Conviene interrumpir el ciclo planta a planta con algún recurso como, por ejemplo, un vierte aguas, a cada nivel de forjado.

Una fachada ventilada de madera, con ventanas de madera, se puede puede colocar sobre un edificio con estructura de pilares de hormigón. Basta con colocar el elemento, fabricado en el taller.

La fachada va a ser mucho más que un mero cerramiento. Además de ser lo que vemos, la parte más visible del edificio, tiene que ser un elemento tecnológico y un contenedor de instalaciones.

La construcción con madera moderna ya nos permite configurar de otra manera la estructura portante del edificio y traslada muchas instalaciones a la fachada.

 

 

MEMBRANA COMUNICATIVA

La fachada es un filtro entre la vida doméstica y la vida pública. Sirve para comunicarnos, para relacionarnos, para interactuar con el espacio exterior, y no es simplemente un muro que se taladra para que haya agujeros.

En la fachada la ventana, además de unas prestaciones técnicas, tiene que tener un componente formal. La arquitectura contemporánea está sustituyendo el concepto de “fachada” por el de “piel” o “envolvente”. Es una membrana activa, informada, comunicativa y en comunicación. Seguramente nuestras persianas enrollables, invento español, pasarán a la historia, entre otras cosas porque su cajón perjudica al aislamiento térmico y acústico de la estancia. Es un remolque de pasado.

 

 

El arquitecto finladés Juhani Pallasmaa, en el orden de emergencia ontológica (percepción entre inteligencia y pasión) de las imágenes primarias de la arquitectura, sitúa la ventana después del suelo, techo, pared y puerta, pero delante de hogar, escalera, cama, mesa y baño. Este es, a su entender, el orden en que percibimos y valoramos ante las construcciones que nos rodean.

La madera en la fachada, además de tamizar, genera una piel inteligente y concede un espacio que alberga instalaciones. Todo muy útil y sostenible, en comparación con nuestra habitual fachada de ladrillos. La ventana puede ser deslizante, abatible, según se prefiere la comunicación con el exterior.

En los países nórdicos, las carpinterías de la ventana no están enrasadas con la cara interior de los muros, sino que están a mitad. Ese alféizar que quedan dentro, sin cortinas, sirve para colocar maquetas, muñecos, adornos… lo cual permite a quien lo mira desde fuera identificar cómo son las personas que habitan allí. En España, si paseamos por las ciudades, solo vemos persianas y cortinas. Son paisajes urbanos a los que conviene que no renunciemos. Al contrario, será emocionante descubrirlos.

 

 

ESTETICA Y PRESTACIONES

A nivel estético, probablemente cuando la fachada es de madera, lo mejor es no poner alero. De esa manera el agua queda retenida en un canalón anterior, dentro de la fachada, y ésta se decolora de manera uniforme. La madera es un material que se degrada. Y parte de su gran belleza está en el degradado.

La ventana también tiene un interior. Que es el que disfrutamos cuando estamos en casa, en el trabajo, en un hotel o un restaurante. Puede comportarse como mirador, y también como un habitáculo.

Y el confort ante todo. A la hora de la instalación de la ventana, tratar de seguir metiendo juntas de poliuretano en los encuentros de las carpinterías con los cerramientos es otro tema a empezar a guardar, cuando existen y conocemos las prestaciones de las cintas expansivas, permeables al vapor, que favorevcen el aislamiento y evitan que se produzca la condensación en el interior.

 

 

En este escenario, todo fabricante de ventanas debería plantearse su forma de hacer su producto. Hemos de evolucionar lo más rápidamente posible para no perder este carro que lleva al futuro.

Un fabricante de ventanas tiene que fabricar fachadas. Como quedó dicho, la ventana es fachada también. Hagámoslo así. Fabriquemos todo de forma conjunta y, en la medida de lo posible, empecemos a prefabricar.

La madera no es más barata que el hormigón. Vale un 10 ó un 15 por ciento más. Pero sí podemos igualar costes si proyectamos en madera desde el principio. Entonces conseguiremos ser competitivos y rebajar costes.

Los técnicos necesitamos el apoyo de los fabricantes en este sentido. Si no el cliente reinicide y vuelve a optar por lo convencional. Y no avanzamos.

Si no tenemos técnicos y prescriptores formados, la cadena que han iniciado algunos fabricantes de cerramientos y de materiales para la construcción en madera no puede continuar.

Y seguiremos vendiendo ventanas. Cuando los edificios ya estén construidos.

Federico Sáez Baos. Arquitecto

 

Autor:


2 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.