lunes , 24 de septiembre de 2018

En Gubia propusieron al autor del proyecto la elección de la especie de madera.


El complejo de oficinas de Torre Chamartín, diseñado por Miguel de Oriol e Icaza perteneciente al estudio de arquitectura EA3 Técnicos Asociados, cuenta con dos edificios situados estratégicamente en la zona de Chamartín. Ambos edificios, uno de 18 metros de altura y el otro de cuatro, poseen una fachada activa formada por una doble piel de vidrio que controla la contaminación térmica, acústica y lumínica.

La fría piel de ambos edificios contrasta con la calidez del acceso al edificio norte, el más alto. Dicha entrada se produce a través de un atrio de más de 20 metros de altura acabado con un singular revestimiento de madera que cumple con unas altas exigencias de reacción a fuego. Más de 800 escuadrías de pino silvestre, de 90x90mm y largos de 2080mm en la primera fila y 3320mm en las tres superiores, se colocan al tres bolillos con una separación de 110mm sobre tableros de fibra ignífugos de alta densidad acabados en negro.

 

 

En Gubia propusieron al autor del proyecto la elección de la especie de madera. Torre Chamartín se reviste con listones de madera Bs1d0 madera de pino silvestre. Dicha especie, con una densidad entorno a los 530kg/m3, mayor a la de otros pinos, es una madera poco nerviosa, fácil de trabajar en su mecanizado y con altas resistencias al arranque de tornillos.

Procedente de la masa boscosa continua más extensa de la Península Ibérica, el bosque modelo de Urbión, situado entre las provincias de Burgos y Soria, el pino silvestre es una madera durable para la clase de uso requerida según EN 335-2, clase de uso 1, interior bajo cubierta, no expuesto a la intemperie ni a la humedad.

Fue posible garantizar la calidad de la madera al seleccionar los lotes de este proyecto directamente en el monte, teniendo en cuenta la edad de los árboles, su localización, dirección de la fibra…, reclasificándolos posteriormente en el aserradero, secándolos inicialmente al aire y posteriormente en secadero según las más estrictas normas.

El sistema de sujeción de todos estos listones de madera al sistema constructivo de fachada fue otra de las claves del proyecto

Para alcanzar la clasificación a fuego requerida, la madera con un acabado superficial en corte de sierra y ya mecanizada, fue sometida a un tratamiento de ingnifugación en profundidad por lotes, un tratamiento en autoclave mediante sistema vacio-vacio. La empresa navarra Impregna pudo certificar una retención de 40 litros/m3 del producto ignifugante en base agua Ignimad LA-33 y con ello aportar un certificado de clasificación a fuego de la madera Bs1 d0 según UNE-EN 13501-1:2007. El sistema de sujeción de todos estos listones de madera al sistema constructivo de fachada fue otra de las claves del proyecto.

Tras el cerramiento acristalado, el edificio posee una estructura interna en el atrio formada por montantes metálicos acabados a una cara con placas de cemento ligeras de uso exterior y a la otra con placas de cartón yeso y un material aislante intermedio. El revestimiento interior de fibras ignífugas de alta densidad acabadas en negro aprovechó la misma estructura de montantes para su anclaje, realizándose un replanteo de los mismos cuyas juntas de dilatación y tornillos de anclaje se ocultan con los propios listones de madera maciza.

 

 

“Nuestro equipo técnico diseñó una unión madera-madera que alcanza altísimos valores a esfuerzos cortantes, un sistema que ha facilitado la colocación de estas esbeltas piezas de madera y que permite el desmontaje de las mismas en caso de que fuera necesario”, afirman desde Gubia.

 

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