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Voluntarios de GREENPEACE piden el fin de la utilizacion de ipe

Voluntarios de Greenpeace han denunciado el uso de madera de ipé en la pasarela peatonal de Labrit en Pamplona, lo que contribuye a la destrucción de la Amazonia con dinero público. La pasarela fue inaugurada en diciembre de 2011 y ese mismo año recibió el Premio Construmat de Ingeniería Civil. Junto con el acero, el principal material constructivo es la madera de Ipé.

 

Esta denuncia también se ha realizado en otras ciudades españolas (Barcelona, Bilbao, Logroño, Madrid, Marín (Pontevedra), Palma de Mallorca, Valencia y Zaragoza), donde voluntarios de Greenpeace han salido a la calle para pedir a Ayuntamientos, Universidades y organismos del Estado que pongan fin a su contribución a la destrucción de la Amazonia brasileña. Tras el lanzamiento ayer de un informe, Amazonia, crisis silenciosa que expone cómo la corrupción y las ilegalidades en el sector forestal están al orden del día en la industria maderera brasileña, los activistas de Greenpeace señalan hoy la demanda de madera de ipé como el principal motor de la degradación de la selva.

 

Por este motivo, Greenpeace pide a Ayuntamientos, comunidades autónomas e instituciones del Estado que suspendan inmediatamente la prescripción de madera de ipé en obras públicas y recuerda a las administraciones públicas que la Ley de Montes de 2006 las obliga a realizar una compra responsable de productos forestales. Según esta norma, los proveedores y contratistas deben ofrecer garantías creíbles de que la madera es legal. En el caso de Brasil, el nivel de prueba va más allá de la actual documentación oficial emitida por el Gobierno brasileño.

 

En la selva amazónica, los grandes árboles de Ipé (del género Handroanthus, sp) destacan por encima de la cubierta superior del bosque, resaltando por sus espectacular floración entre agosto y septiembre, que tiñe la selva de rosa, amarillo o blanco. Por su dureza y durabilidad, el Ipé ha sido descrito como la «nueva caoba», y su valor en el mercado es muy alto. El destino principal de la madera de Ipé es el decking, suelos de exterior muy comunes en terrazas, pasarelas, puentes, piscinas, jardines, etc.

 

El Ipé crece en la Amazonia en una densidad muy baja, con un promedio de un árbol por cada 10 hectáreas, lo que implica la degradación de extensas áreas de bosque para poder acceder a estos valiosos árboles. «Como hemos podido demostrar, el sistema de control de la madera en Brasil no ofrece garantías de legalidad y la demanda internacional de ipé está atizando este desastre», ha declarado Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace.

 

En el año 2013, España fue el octavo mayor comprador mundial de madera tropical amazónica (por valor económico), y el cuarto de la Unión Europea. El Ipé se utiliza en obras públicas como en pasarelas y puentes, pero también en jardines o incluso fachadas de edificios. Algunas obras emblemáticas donde se ha utilizado Ipé son: el Puente Pedro Arrupe, sobre la ría de Nervión, en Bilbao; Centro Ambiental del Ebro, en Zaragoza; la ampliación de la Diagonal en el Poble Nou, en Barcelona; o el puente de Arganzuela sobre el río Manzanares, en Madrid.

 

El consumo de madera de Ipé ha sido criticado incluso por el mismo sector de la madera. La Asociación Española de Importadores de Madera (AEIM), en su Guía de Compra de Madera Sostenible (2009-2010), reconoce que «la excesiva prescripción de las mismas especies está originando una gran presión directa sobre ellas e indirectamente lo origina sobre las selvas o bosques donde se obtienen». AEIM, «para evitar una posible sobreexplotación del recurso, proponen otras especies que pueden cumplir la misma función». En el caso del Ipé, AEIM sugiere otras especies tropicales menos escasas y maderas termotratadas de especies centroeuropeas.

 

«Greenpeace ha aplaudido recientemente la decisión de la Asociación Española de Importadores de Madera (AEIM) de elevar la categoría de riesgo de Brasil en su sistema de evaluación con el fin de evitar la entrada de madera ilegal» ha añadido Soto. «Ahora necesitamos que ayuntamientos, arquitectos y empresas constructoras dejen de utilizar madera de Ipé».

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