lunes , 15 de julio de 2019

La historia marítima vasca, puesta en valor.


Con la construcción de embarcaciones históricas como actividad principal, ALBAOLA La Factoría Marítima Vasca, ubicada en Pasajes San Pedro (Pasaia, Gipuzkoa), es un espacio innovador donde se recupera y pone en valor la tecnología marítima artesanal. La Factoría está abierta al público y se caracteriza por su dinamismo, por la diversidad de sus actividades y por su proyección internacional.

ALBAOLA La Factoría Marítima Vasca es una asociación que nace con el objetivo de poner en valor la historia marítima vasca. “Nuestro medio de expresión se cimenta en la tecnología -expresa Xabier Agote, promotor del proyecto-. Investigamos, recuperamos y ejecutamos, siempre en el campo de la carpintería de ribera”. ALBAOLA reconstruye los barcos que fueron ideados por nuestros antepasados. A su vez, se ha erigido como Escuela Internacional de Carpintería de Ribera.

Fascinado desde niño por las embarcaciones de madera que contemplaba en el puerto de Donosti, Xabier Agote fue testigo de la progresiva sustitución de esas embarcaciones por otras de poliéster. “Hace treinta años nadie quería un barco de madera -rememora-. Perdido el oficio de la carpintería de ribera, las reparaciones eran deficientes y mediocres, realizadas con madera que no era de calidad”.

Sin motivación comercial, más bien por pulsión artística, Xabier Agote decidió que iba a aprender el oficio de carpintero de ribera y a construir barcos de madera. Tuvo que marchar al extranjero, a Estados Unidos, donde la gente está familiarizada con las embarcaciones y con las viviendas de madera, material que incluso les otorga un valor añadido. Además, ligó su conocimiento con otro muy importante: el de dinamizar el patrimonio.

Desde hace cuatro años y medio ALBAOLA está construyendo una réplica de la nao San Juan; un barco de hace casi 500 años que atesora una gran singularidad. Concebido para realizar viajes transoceánicos y capturar ballenas en Terranova, este barco se hundió en Canadá. Los canadienses lo descubrieron y certificaron que se trataba de un modelo tecnológico y el ejemplo mejor conservado de su época. Su gobierno proporcionó a ALBAOLA los planos para poder construir el San Juan con absoluto rigor y fidelidad al original.

Se trata del único astillero donde hoy se puede contemplar, en toda España, cómo se construye un barco de madera. Por todo ello es, además, un museo.

Su fin y su vocación principal es construir embarcaciones de interés patrimonial; embarcaciones surgidas de la genialidad de nuestros antepasados, en respuesta a las necesidades económicas de una época. “El principal reto, más allá de construir los barcos, es encontrar los materiales apropiados –explica Xabier Agote-. Apostamos por emplear madera autóctona; la misma que se utilizó en la construcción original”.

El valle de Sakana, en Navarra, ha donado a ALBAOLA cerca de 300 robles para construir el San Juan. “Construir un barco es algo muy complejo, y hay que empezar por hallar la madera adecuada -concluye Agote, quien aprovechó para reivindicar la normalización de la tala de árboles en el bosque-. Hoy nadie abastece a los astilleros, porque ya no existen. Y la madera naval es muy exigente”.

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