ASOMA edita un documento sobre las ventanas de madera y sus beneficios para la salud

Divulga sus propiedades y ventajas, a menudo desconocidas por profesionales y particulares.

ASOMA, la Asociación Española de Fabricantes de Ventanas de Madera y Mixtas Madera-Aluminio, argumenta y defiende los beneficios de las ventanas de madera para la salud de las personas, en un documento que divulga sus propiedades y ventajas, a menudo desconocidas.

Las ventanas de madera son una solución totalmente funcional y práctica, pero mucha gente aún las considera únicamente como una opción estética. ASOMA, en su objetivo de defender este producto y de promover su consumo e intentar divulgar sus numerosos beneficios, trabaja para facilitar a particulares, arquitectos y prescriptores la búsqueda de proveedores e información sobre los cerramientos apropiados para cada necesidad, sus prestaciones y la forma óptima de instalarlos y mantenerlos siempre como el primer día.

La madera es un material ecológico, natural, sostenible, renovable, reciclable y no tóxico. Su aprovechamiento ayuda a preservar y cuidar los montes, y su durabilidad y estabilidad pueden compararse a cualquier otro material tradicional, aparte de ser excelente para lograr un aislamiento térmico  superior en la envolvente del edificio.

SALUD Y CONFORT  

En el diseño de edificios e interiores muchas veces se usa madera para dar sensación de calidez y confort. Al tratarse de un elemento con gran capacidad aislante, térmico y acústico, los perfiles de madera ayudan a mejorar el confort en las estancias, mientras contribuye a incrementar su eficiencia energética, reduciendo el consumo de calefacción y aire acondicionado. 

Esta sensación de comodidad produce mejoras en el estado emocional y disminución del nivel de estrés, acompañado de una reducción de la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Todos estos efectos se traducen en beneficios para la salud, propiciando un hogar más relajante o un lugar de trabajo más cómodo y productivo.  

Otro de los beneficios de la madera en el bienestar es su capacidad de mejorar la calidad del aire, gracias a su capacidad higroscópica. Mediante este mecanismo la madera se encuentra constantemente intercambiando agua con el aire, intentando llegar a un punto en el que sus concentraciones sean iguales. Como este es un proceso lento, la madera logra amortiguar los cambios de humedad que se producen a lo largo del día dentro de una sala, ayudando a mantenerla estable. 

Respecto a los productos químicos usados en la madera, la tecnología actual entre todos los principales fabricantes de recubrimientos exige superar rigurosos controles de toxicidad y emisiones al ambiente, durante su fabricación y también  durante su vida útil, antes de ser aprobado su uso.

SEGURIDAD CONTRA INCENDIOS

La madera tiene unas propiedades de reacción y resistencia frente a incendios muy elevadas y contrastadas, ya que su estructura soporta durante más tiempo la acción del fuego que la mayoría de los materiales; al quemarse, la zona exterior se carboniza y endurece, protegiendo a la zona interior, preservando sus prestaciones mecánicas y guardando su integridad durante más tiempo que perfiles y elementos estructurales de idéntica sección realizados con acero u hormigón. Además, durante la combustión, la madera no emite gases tóxicos ni se derrite.

AL LADO DEL MEDIOAMBIENTE

Los beneficios ambientales inherentes a la madera se traducen en bienestar personal. La madera se crea gracias al carbono captado por los árboles de la atmósfera a través de la fotosíntesis, por lo que durante su crecimiento (fabricación) fijan CO2. 

Por otra parte, cuanto más prolongada sea la vida útil de un producto de madera, más tiempo estará fijado allí ese carbono.

La presencia de bosques ejerce una función protectora del terreno, fijándolo y evitando la erosión. Además, facilita y favorece la absorción del agua de lluvia por parte del terreno, recargando acuíferos y dificultando inundaciones. 

Esto podría parecer un inconveniente al uso de la madera, al ser necesaria la tala de árboles para conseguirla. Aquí es donde entra la gestión forestal sostenible, base de los aprovechamientos forestales europeos. Se respeta los turnos de las especies, su biodiversidad y salud, la función protectora del bosque y se asegura su posterior regeneración, asegurando así el recurso en el tiempo. Las leyes obligan a la aplicación de un gestión forestal y todos los montes que son aprovechados, se analizan previamente para que dicho aprovechamiento asegure su sostenibilidad a nivel ambiental, social y económico.  

Bajo estos principios, un aumento de la demanda de madera supondría una expansión de las zonas forestales, mejorando así la calidad ambiental del territorio y contribuyendo positivamente frente al cambio climático. 

Puede ver el documento de ASOMA con toda esta información detallada pinchando AQUÍ.