La industria del corcho como reclamo turístico de Cassà de la Selva

El ferrocarril de vía estrecha de Sant Feliu de Guíxols se construyó para favorecer su crecimiento.

La historia de Cassà de la Selva (Gerona) está estrechamente ligada a la industria corchera iniciada en el municipio en el siglo XVIII. Por dicho motivo, existe una ruta del corcho que permite descubrir los elementos de interés del núcleo urbano, siempre ligados con este producto forestal, que tantos beneficios dio y sigue dando a la zona.

A lo largo del recorrido urbano se descubren elementos patrimoniales relacionados con el mundo obrero, junto con magníficas casas modernistas que mandaron construir los propietarios de las fábricas de tapones de corcho o los grandes propietarios forestales.

La ruta del corcho centrada en el núcleo urbano de Cassà de la Selva empieza en la estación del antiguo Carrilet, la línea del tren pequeño que se inauguró en 1892 para impulsar la industria corchera y que unía las tres poblaciones corcheras de Sant Feliu de Guíxols, Llagostera y Cassà con la estación de Girona. Este itinerario transfronterizo une, a través del patrimonio cultural y natural, los territorios del Rosellón, Alt y Baix Empordà y el Gironès, todos ellos vinculados históricamente a la obtención, transformación y comercialización del corcho, especialmente para la elaboración de tapones de vino y, sobre todo, de cava.

En estas tres poblaciones la evolución de la esta industria ha sido distinta y la única donde no solo se mantiene sino que tiene un peso importante actualmente es Cassà de la Selva, donde durante los primeros años del siglo XXI aun había más de 500 trabajadores de la industria corchera y unas 40 empresas transformadoras, algunas con las producción más importantes de tapones de corcho del mundo.

La influencia del corcho se deja ver en toda la localidad de Cassà de la Selva. Así por ejemplo, el núcleo antiguo de sufrió una importante transformación a causa de la industria del corcho; en la Calle Mayor se reedificaron algunas casas ligadas al mundo industrial con elementos modernistas y eclécticos. Una de estas es Can Jubert, cuyos propietarios también lo eran de la fábrica Reliable (1926-1996) y de la banca Jubert Presas (1902-1957), cuya oficina se encontraba en la planta baja del edificio.

En la travesía del paseo de Vilaret aún se conservan algunos de los espaciosos patios de las fábricas de corcho donde daban los ventanales que iluminaban las salas de trabajo. En la parte posterior de los patios se alzaban las casas de los propietarios y los obradores que tenían la fachada principal en la calle de la Industria.

El paseo de Vilaret se construyó en el 1894. Recibió el nombre de Plaza Nueva y era fruto de la ampliación del pueblo hacia la carretera. En el paseo de Vilaret había acceso a otra fábrica importante: Oller. En la parte posterior de la fábrica se ubicaba la casa del propietario, que hoy en día está bien conservada y se encuentra en el número 28 de la calle de Marina.

Uno los edificios más significativos es la Estación del Ferrocarril. El ferrocarril de vía estrecha de Sant Feliu de Guíxols se construyó para favorecer la creciente industria del corcho, que tuvo una incidencia especial en Cassà de la Selva. La línea del ferrocarril se detuvo definitivamente en el año 1969 y, a partir de 1990 el edificio de la antigua estación, una vez se rehabilitó, fue destinado a usos distintos: exposiciones, sala polivalente y oficinas.

Pero la industria del corcho también tuvo su influencia en otros lugares y edificaciones del municipio tales como la Calle Ancha, las Casa dels canónigos, la cooperativa de consumo La Protectora o el Centro Recrativo, entre otros.