viernes , 26 de abril de 2019

Presidente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE).


Con la encuesta de la Comisión de la Unión Europea se produjeron los primeros movimientos para el próximo período de programación, 2021-2027, que sin duda traerán cambios substanciales en la PAC. En este procedimiento, la cuestión forestal no constituye un elemento central, a pesar de ir pesando cada vez más la gestión y ordenación del territorio donde ocupamos una fracción muy relevante, y se produce una asimetría entre el enfoque legal o de derecho, no existe una Política Forestal de la UE, y la situación de hecho donde, poco a poco y a lo largo de los últimos períodos de programación, la cuestiones forestales van ocupando un lugar más destacado a través de distintas medidas.

Se trata de incorporar el discurso forestal y elaborar y activar medidas que estimulen nuestra labor multidisciplinar y debemos aprovechar la ocasión que se nos brinda pues contamos, cada vez más, con nuestra presencia en los discursos sobre la gestión de los territorios o la producción de externalidades positivas.

La tendencia es que los recursos públicos se destinen a la provisión de bienes y servicios públicos, por lo que debemos aprovechar este planteamiento general para visualizar nuestra gestión pues los agentes privados ofertamos una cantidad considerable de estos bienes y servicios públicos. No debemos tener la más mínima duda sobre nuestra función frente a otras reivindicaciones de las organizaciones agrarias, nosotros también somos eso. Nuestras explotaciones son forestales y agrícolas-ganaderas y la visión integral y ecosistémica de nuestra gestión constituye un papel de primer orden.

Por lo tanto, en el primer pilar de la PAC, la tradicional Política Agrícola, va cobrando peso nuestra presencia y, por supuesto, en el segundo pilar, en las medidas de estructuras agroselvícolas, en las silvoambientales y en la versión nueva de la iniciativa Leader (los Grupos de Acción Local) tenemos mucho que decir.

Creo que el papel de complicidad a través de nuestras asociaciones y de COSE tiene un futuro muy prometedor si somos capaces de organizarnos y de cooperar. De ahí el interés de las jornadas y seminarios celebrados a través de la Red Rural Nacional para conocer qué se hace con estos instrumentos en las distintas regiones españolas o qué medidas forestales se han activado en cada Comunidad Autónoma, su desarrollo y la necesidad de evaluar con información e indicadores el papel que juegan de estímulo para la gestión sostenible.

Tenemos una estructura asociativa que puede desempeñar un papel muy importante en la participación ciudadana y en los nuevos requerimientos de los Fondos Europeos y, además, la posibilidad de crear una estructura para poder acceder a multitud de programas, proyectos y fondos como los Grupos Operativos, Life y otros.

A través de esta estructura organizada y útil podremos reivindicar nuestro papel con motivo del cambio climático, la fijación de CO2, el ciclo del agua, la lucha contra la erosión o el mantenimiento en calidad y cantidad de la biodiversidad, teniendo una posición activa en la gestión de los Espacios Protegidos de la Red Natura 2000 a través de las Juntas Rectoras.

La novedosa metodología en la planificación estratégica de la PAC, coordinada a través de los Estados, debería incluir una medida dedicada a la gestión forestal sostenible, sobre todo en el monte mediterráneo, donde la oferta total de bienes y servicios, los intangibles o externalidades positivas suponen una fracción mayoritaria.

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