COSE advierte de que sólo podremos detener los grandes incendios con una política de aprovechamiento activo de los montes

Muestra su dolor por las muertes causadas por los incendios, y desolación por las más de 190.000 ha arrasadas.

La Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España, COSE, advierte de que sólo una gestión forestal sostenible, activa y continua, que revierta el abandono de los montes podrá reconducir esta situación de grandes incendios forestales. Las altas temperaturas, las olas de calor cada vez más prolongadas, consecuencia del cambio climático, junto con la falta de lluvias y la gran cantidad de energía de combustible acumulado por falta de gestión provocarán incendios cada vez más ingobernables. Si no reaccionamos ya y de manera decidida dotando de presupuesto a las actuaciones de los próximos años, podríamos perder una gran parte de nuestro patrimonio forestal y biodiversidad.

El sector forestal podría crear 200.000 puestos de trabajo en los próximos 15 años si la Administración invirtiera mil millones anuales, a partir de cálculos de COSE

La confederación, consternada por la pérdida de dos vidas humanas y más de 190.000 hectáreas arrasadas por los fuegos de distintos puntos del país, según EFFIS (Sistema Europeo de Información de Incendios Forestales) exige al Gobierno central que dedique una partida suficiente, que estiman en mil millones de euros anuales durante los próximos diez años para mitigar en lo posible los futuros incendios forestales. Las masas actuales -informan- no están preparadas para estas catástrofes y lo que es verdaderamente decisivo, en palabras de su gerente Patricia Gómez, es la falta de gestión; no la especie en sí misma sino el modelo de combustible- esto es, la cantidad de combustible seco disponible para arder en un determinado momento (con los factores comentados de calor prolongado, vientos cambiantes, y sequía extrema).

Ante los incendios, el remedio son las actuaciones continuas de tratamientos selvícolas o selvicultura preventiva y multifuncional; una gestión forestal necesaria para que nuestros montes sean más resistentes y resilientes en un escenario climático adverso, donde nuestras masas forestales se encuentran estresadas por los efectos del cambio climático, que está haciendo visible un problema de NO actuación. Los montes españoles almacenan mucha energía por acumulación de carga combustible, por su estructura y su continuidad vegetal, lo que los convierte en un material explosivo de primer orden. Hay que tratar adecuadamente las masas forestales para evitar incendios de alturas de llama y quedarnos en fuegos de suelo para poder actuar sobre ellos.

QUÉ PODRÍAMOS TENER

El sector forestal podría crear 200.000 puestos de trabajo en los próximos 15 años si la Administración invirtiera mil millones anuales, a partir de cálculos de COSE. Según las previsiones de Naciones Unidas el incremento de la demanda de la madera en Europa va a crecer un 50% en la próxima década para sustituir combustibles fósiles. España es el país de Europa que más crece en volumen de masa forestal. Sin embargo, la tasa de extracción es del 41%, menor que la media europea (69 %). Y el beneficio por metro cúbico también es menor, en parte porque los productos que se fabrican en nuestro país tienen poco valor añadido por lo que urge modernizar el sector.

Por otro lado, los montes proporcionan unos beneficios ambientales para toda la sociedad. Se calcula que cada metro cúbico de madera absorbe una tonelada de CO2. En España los bosques absorbieron en 2021 el 20% de las emisiones totales de CO2 anuales (38,1 Mt) pero se podría incrementar.

CÓMO PODEMOS HACERLO

Invertir en gestión forestal y en infraestructuras contra incendios (accesos, pistas forestales, puntos de agua…) y potenciar los aprovechamientos forestales ayudando a los selvicultores y otros gestores del territorio es la fórmula para hacer frente a estos desastres o fenómenos extremos y a la vez revitalizar y modernizar el sector forestal.

Pero la realidad nos dice que esa gestión forestal sólo puede lograrse si existe un aprovechamiento forestal y un beneficio económico. Para ello es necesario un pacto nacional por los bosques y una nueva política forestal dotada de un presupuesto acorde, y que debería tener en cuenta estos factores: cambios legales, cambios fiscales, planificación, presupuesto, recursos humanos y técnicos adaptados a las exigencias actuales, políticas de fijación y dinamización de población rural.

Hay que acelerar y flexibilizar los procesos de gestión agrupada de terrenos forestales, destinar más recursos para el aprovechamiento de terrenos abandonados, cambiar las políticas hacia el pastoreo y la ganadería extensiva; a las industrias de la madera ubicadas en nuestro territorio que necesitan recursos de proximidad, siendo España el segundo país en superficie forestal y el tercero en superficie arbolada de Europa. Y, cómo no, fomentar la actividad económica a través de la promoción del uso y consumo de materias primas de origen forestal: biomasa primaria (lo que se recoge de los montes y que Europa quiere prohibir como fuente de energía), madera, corcho, piñones, castañas, carne de extensivo, resina o setas, entre otros. Además del fomento de los servicios que nos proporciona el monte en el sector turístico, de salud y ambiental.

Y por supuesto, prevención, con cortafuegos, planes de emergencia en localidades con riesgo alto, campañas de formación de las localidades potencialmente afectadas y mucha educación forestal que nos ayude a reducir la cantidad de combustible vegetal.

Pero, sobre todo, interés político en acabar con este infierno que llega cada verano.