sábado , 20 de abril de 2019

Entrevistamos a Eduardo Rojas Briales, Decano del Colegio de Ingenieros de Montes.


Eduardo Rojas Briales, recientemente elegido Decano del Colegio de Ingenieros de Montes, tomando el relevo de Carlos del Álamo Jiménez, se ha rodeado de un equipo de personas con un dilatado recorrido, conocidas y conocedoras del sector desde diferentes ámbitos y de diversas procedencias geográficas. De hecho, componen la mitad de la junta directiva del Colegio personas de fuera de Madrid, aportando una visión más amplia de la realidad que vive este colectivo y su actividad profesional.

Es una junta cohexionada, de personas con espíritu constructivo, con experiencia e inteligencia, dispuestos a resolver problemas, y también a aportar ideas y visiones diferentes de la profesión. Asimismo, con la continuidad de dos personas de la anterior junta directiva, Eduardo Rojas elude una ruptura total y quiere construir sobre el trabajo previo bien hecho, que era mucho en la etapa cerrada hace unas semanas por el equipo liderado por Carlos del Álamo, actualmente Presidente del Instituto de la Ingeniería de España, en representación de la Asociación de Ingenieros de Montes.

¿Qué prioridades tiene la nueva junta directiva del Colegio de Ingenieros de Montes?

Entendemos que el Colegio debe tener una visión de sector y actuar de catalizador del mismo, obviamente preservando sus funciones colegiales estrictas que, además, por desgracia, van siendo cercenadas progresivamente por el Ministerio de Economía, en aras a una pretendida mejora de la competencia. No se ha entendido el rol que pueden jugar las entidades de derecho público autogestionadas pese a su raigambre (sociedades de regantes, cofradías de pescadores, cámaras de comercio, etc.).

“Aspiramos a ser el catalizador del mundo forestal”

Por todo ello, hay que pensar más allá de defender a los Colegiados y sus legítimos intereses y trabajar estrechamente con los Colegios de otras ingenierías.

Desde esa perspectiva de catalizador podríamos evitar actuaciones contradictorias, como tuvimos por ejemplo durante el momento álgido de las energías renovables, cuando cada cual fue a la guerra por su lado. En adelante, trataremos de buscar y construir el consenso en nuestro sector.

Para conseguir este objetivo podemos replicar modelos de organismos inherentes al sector que tenemos y funcionan muy bien en algunas Comunidades Autónomas, como el País Vasco (Baskegur) o la Comunidad Valenciana (Plataforma Forestal). Asimismo, tal como marca la Ley de Montes, se creará el Consejo Forestal Nacional, como órgano participativo de la Administración. Con todo, el propio sector debe auto organizarse y tener una idea. Trabajar y debatir para discutir con el nuevo Gobierno de España, que ha de venir. El documento Juntos por los Bosques suscrito por una treintena de entidades constituye un importante paso en este sentido.

¿Hacia dónde se debe dirigir el sector forestal español, a corto plazo?

Ojalá no perdamos el tren de la bioeconomía, asentada y consolidada de Alpes y Pirineos hacia el Norte, más Canadá. En el sur hemos de sumarnos a un plan que se ha diseñado, acorde a nuestras condiciones, con España y Portugal como motores y protagonistas del cambio. Se puede hacer, y es interesante.

Podemos proseguir con la inacción, a remolque del ecologismo más recalcitrante que ha venido determinando la agenda durante los pasados 30 años. Nos limitaremos a apagar fuegos y a delimitar espacios protegidos intocables. En el otro extremo, el modelo del gobierno social demócrata y verde de Suecia pone los bosques en el centro de la bioeconomía. En el medio, debates clave para nuestro futuro como los incendios forestales, el desarrollo rural, la construcción sostenible, etc.

Para la sociedad va a ser mucho mejor un mundo forestal activo que pasivo.

Ahí es donde nos jugamos el futuro. En una sociedad urbana, la comunicación se erige como herramienta esencial, que debemos unificar y consensuar, coordinándonos más y mejor.

En definitiva, las prioridades del nuevo equipo de gobierno del Colegio de Ingenieros Forestales son la dinamización del sector y la comunicación al exterior.

 

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¿Cuáles son los principales problemas que afectan en la actualidad a los ingenieros de montes en España?

Es un mundo determinado directa e indirectamente por la Administración, tanto por la parte regulatoria como por la parte de los fondos necesarios para operar. Sólo en algunos casos puntuales existe una dinamización propia, propulsada por la iniciativa privada.

En este contexto, la sequía financiera de las Comunidades Autónomas, mucho más extrema que la del propio Estado central, y agudizada durante la segunda crisis económica, ha afectado profundamente al sector. Hemos de plantearnos cómo reestructurarlo, para evitar este tipo de situaciones, generar estructuras mucho más eficientes económica y socialmente así como resilientes y alcanzar una fórmula de financiación estable. Las CC.AA. al dirigir las competencias de Educación y Sanidad, han visto reducidos sus márgenes enormemente. Confiar en que Europa venga a resolver nuestros problemas es ilusorio.

“Ojalá no perdamos el tren de la bioeconomía”

El pago por servicios ambientales o el céntimo que el Gobierno Canario se propone derivar hacia un sector forestal coherente con la normativa Comunitaria, frente a la obsesión con la caja única, es un interesante camino a explorar. Al igual que pagamos entre todos la depuración del agua; a través de un canon. Si no fuese por esa fórmula, las depuradoras estarían paradas.

El exceso regulatorio, por un lado, ha generado un limitado tipo de empleo en el sector. Sin embargo, ha impedido su desarrollo económico. Habrá que ver cómo los fondos públicos pueden generar más empleo permanente en toda la cadena, no sólo de ingenieros sino también de todos los agentes y operarios en general y su calidad, permanencia y ubicación.

A nivel local y considerando que los los ayuntamientos posen un 30% de la riqueza forestal del país, existe un importantísimo nicho de empleo combinado con múltiples cometidos que un Ingeniero de Montes puede resolver perfectamente (desarrollo rural, infraestructuras, jardinería, etc.).

Allí donde se han traspasado las competencias de extinción de incendios forestales a los cuerpos de bomberos se hace necesario reforzar la presencia de profesionales conocedores de las especificidades de un incendio forestal.

Por último, estamos convencidos que los Ingenieros de Montes serán claves en el desarrollo de una construcción sostenible y de la industria transformadora de la madera.

Otra prioridad es valorar si la aplicación de Bolonia a nuestra ingeniería con un grado de especialización y un máster generalizante ha sido lo más adecuado.

Podemos concluir que nuestra profesión se ve limitada por un exceso de regulación y la excesiva dependencia e insuficiencia de los fondos públicos.

¿Acompaña a estos objetivos y anhelos la situación y evolución del mercado forestal?

Como es conocido y público, estamos cortando tan solo el cuarenta por ciento del crecimiento anual de madera en el monte. Esto no es lógico, debemos aspirar a alcanzar al menos el 60% a corto plazo para poder asegurar que las labores silvícolas de mejora de nuestros montes se realizan puntualmente.

Esto nos llevaría a incrementar la contribución de la biomasa al abastecimiento energético y el ahorro directo de combustibles fósiles, costes energéticos y emisiones de CO2 fomentando economías de proximidad. Dentro de España, Cataluña nos sirve de modelo en este sentido, ya que la biomasa gana protagonismo en centros comerciales, colegios, hospitales y otros edificios públicos pero fuera de nuestro país hay múltiples ejemplos (Alto Adige, Italia; países alpinos y nórdicos, etc.).

“La sequía financiera de las Comunidades Autónomas ha afectado profundamente al sector”

Lamentablemente, no se ha aprovechado toda la potencialidad de la convergencia de Agricultura y Medio Ambiente en un mismo Ministerio. Las diferentes unidades mantienen enfoques poco integradores entre sí (agricultura, forestal, biodiversidad, aguas, medio ambiente). Dada la preponderancia de las competencias autonómicas debería el Ministerio priorizar las políticas transversales y la representación eficiente de nuestros intereses en la UE y a escala global.

Entre todos hemos de coordinar nuestros para poner al sector forestal en condiciones para poder responder a los retos del siglo XXI.

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