Orea y Montejo de la Sierra quieren tener el Bosque del Año 2023

Presentan como candidatos la montaña de San Cristóbal y el Hayedo de Montejo.

El municipio de Orea quiere que su montaña de San Cristóbal, conocida como el «Bosque de la Abundancia», sea Bosque del Año 2023. Para ello anima a todos sus vecinos y visitantes a votar antes del 10 de diciembre.

Este Bosque se ubica es la cabecera del Alto Tajo y Montes Universales. En él se forjan los tres primeros afluentes del río Tajo, el Hoz Seca, en cuyo margen y en un paraje inigualable se encuentre también un pino singular, el pino de los siete troncos, el río Cabrillas y el río Gallo.

El Bosque de la Abundancia, alimentó fábricas de paños, fundiciones de hierro y vidrio, serrerías y carpinterías, ganados y se encuentra bajo la primera figura de protección de espacios de Europa y una de las primeras del mundo: el Catálogo de Montes de Utilidad Pública creado en 1900 y gestionado de forma sostenible desde entonces, siendo el sustento de familias enteras de Orea y llegando hasta nuestros días en perfecto estado de conservación.

Bosque de la Abundancia, en Orea (Guadalajara).

Aunque la propiedad del mismo la tiene el pueblo de Orea, al estar dentro de esta figura de protección, su gestión fue en un principio responsabilidad del Estado a través del ICONA cuando se creó esta figura, hasta que en 1984 fue transferida su gestión a la Comunidad de Castilla La Mancha.

Es un bosque que tiene un profundo y simbiótico vínculo con el pueblo de Orea desde tiempos inmemoriables y que a su vez es protector por estar en la cabecera misma de la cuenca hidrográfica del río Tajo. En estos bosques se encuentran más del 60% de les especies vegetales raras y muy raras de todo el parque Natural del Alto Tajo.

De todo lo obtenido de estos bosques un 20% se reserva en un Fondo Especial de Mejoras, para reinvertirlo en el mismo, a modo de tratamientos selvícolas, que siguen dando puestos de trabajo en los habitantes locales y que refuerzan la afección humana en el territorio, garantizando el papel custodio de los habitantes del pueblo para con estos bosques.

“Visibilizar el profundo vínculo entre pobladores y bosques es necesario para preservarlos, y en ello estamos. Por eso os pedimos vuestro apoyo para ser nuestro altavoz. Ya sabéis que en Orea, aunque potentes, somos pocos. Esperamos tu ayuda”, anima la alcaldesa de Orea, Marta Corella.

HAYEDO DE MONTEJO

Formado en realidad por los montes de El Chaparral y La Solana, el hoy conocido como Hayedo de Montejo pertenece a los vecinos de Montejo de la Sierra desde 1460, fecha en que se compró a un caballero de Sepúlveda según se indica en el pleito que, en el siglo XVI, sostuvieron por el uso de sus pastos ante el rey Carlos I frente a la Villa y Tierra de Buitrago, documento que aún se conserva. También se cita en las Ordenanzas de Buitrago del Lozoya de 1568 (como acebeda) y en el catastro de Ensenada (1750-1756), especificándose ya en este último que “el monte no se cortaba por lo escarpado del terreno y ser principalmente de hayas y acebos”.

A pesar de exceptuarse de las sucesivas desamortizaciones del siglo XIX, sí tuvo aprovechamientos posteriores de leña y madera que, sin embargo, no impidieron que se mantuvieran un elevadísimo número de pies varias veces centenarios. La gestión llevada a cabo por las administraciones estatal, municipal y autonómica lo ha convertido en un bosque maduro, con una estructura y proporción de madera muerta que, sin comprometer su futuro por razones fitosanitarias, ha permitido mantener una riqueza biológica que se pone de manifiesto en todos los inventarios realizados (botánico, micológico, de mariposas, escarabajos saproxílicos o líquenes, entre otros).

Hayedo de Montejo de la Sierra, en Madrid.

Desde principios del siglo XX ha sido objeto de numerosos estudios científicos que han puesto de manifiesto su extraordinaria importancia y valor natural. El control de sus visitas y los servicios de interpretación y educación ambiental le han conferido además un valor añadido que ha llegado a convertirlo en el motor de desarrollo de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, esquina oriental de la sierra de Madrid (entre Guadarrama y Ayllón), a través de servicios turísticos y de ocio que han permitido el asentamiento de una población joven en núcleos de población con elevadísimo interés urbanístico, etnográfico, histórico y artístico.

La importancia y trascendencia natural del Hayedo de Montejo queda claramente de manifiesto considerando las figuras de protección que se le aplican: Monte de Utilidad Pública desde el primer inventario de Madrid (1862), Sitio Natural de Interés Nacional (1974), zona núcleo de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón (2005) e integrante del bien en serie Patrimonio Natural de la Humanidad (UNESCO) de los hayedos primarios y maduros de los Cárpatos y otras regiones de Europa (2017).

También se vienen desarrollando en él desde 1992 los trabajos ligados a un Convenio firmado entre la Comunidad de Madrid y la Fundación General de la Universidad Politécnica para el desarrollo de labores de investigación por parte de la Escuela de Ingenieros de Montes. En 1989, además, se arrancó un programa de interpretación del patrimonio natural (con guías especializados) que llevó, al año siguiente, al control de la entrada de visitantes (con establecimiento de recorridos específicos y guiados) y más adelante, en 1997, al inicio de uno de los programas de educación ambiental que desde esa fecha forman la Red de Centros de la Comunidad de Madrid (del que se han cumplido ya, por tanto, veinticinco años).

Dentro de sus límites se encuentran hayas, melojos, robles albares, tejos y pinos silvestres catalogados como singulares por la Comunidad de Madrid que son solo los ejemplares más sobresalientes de los numerosos pies varias veces centenarios que pueden contemplarse al pasear por él.