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Un museo recuerda los años dorados del sector resinero

Se ubica en el edificio de las antiguas escuelas de Quintanas de Gormaz.

Soria es una de las provincias de España donde el sector de la resina está más desarrollado. Por eso no es de extrañar que en uno de sus municipios, Quintanas de Gormaz (Soria), se encuentre el Museo de la Resina.

En el museo, que se ubica en el edificio de las antiguas escuelas, se hace un repaso del pasado, presente y futuro de la riqueza que proporciona el mundo de la resina. Los usos para los que puede servir este producto natural son múltiples, sobre todo para la industria química y la farmacéutica. En su interior se pueden encontrar réplicas de las distintas técnicas de resinación, así como los instrumentos y herramientas que se utilizan para realizar dicha actividad. La visita al mismo puede hacerse de miércoles a domingo, por la mañana y la tarde.

Quintanas de Gormaz, al igual que otros pueblos de su entorno, fue durante décadas un municipio resinero. No en vano, cuenta con tres montes: Pinar de Fuenterrey, El Bosque y Hoyo Redondo y La Revilla. En conjunto suponen unos 80.000 pinos que resinaban cada año, lo que se traduce en una producción media de 280.000 kilos de miera por temporada.

En el Museo se hace un repaso por la historia de la resina y los resineros de la comarca. Así se explica como el primer método de extracción cuasi industrial se introdujo en España en 1862, se conocía con el nombre de su creador, el Método de Hugues. El Museo cuenta con un pino en el que una cartela de madera narra la historia de cada extracción de miera desde 1968.

Cada resinero solía trabajar por temporada unos 5.000 árboles, la producción se elevaba a unos 15.000 kilos por familia resinera. El declive del oficio llegó en los años 70 cuando los gastos de extracción subían, la reglamentación laboral era obsoleta y las fábricas comenzaron a importar una miera más barata que hoy alcanza el 90 por ciento del total. Toda una historia narrada en el Museo, sobre un sector que parece reverdecer en los últimos años, aunque las cifras están muy lejos de lo que fue en sus años dorados.

Y es que en los años 70 los ingresos del ayuntamiento por la subasta de la resina eran ocho veces más altos que los que daba la subasta de la madera. En aquel tiempo España llegó a tener 80 fábricas que destilaban más de 56.000 toneladas de mira al año, eran años en los que en Quintanas de Gormaz vivían del sudor de los pinares 20 familias.

UN EDIFICIO SINGULAR

Corría el año 1927 cuando Laureano Soria, alcalde de Quintanas de Gormaz, tuvo la idea de construir unas escuelas para solventar las necesidades educativas de su localidad. Para ello utilizó parte de los sustanciosos ingresos que se obtenían de la resinación de los montes cercanos. Encargó el proyecto a Ramón Martiarena arquitecto afincado en Soria.

Es una construcción única en su género en la provincia de Soria y muy probablemente de toda España. El ayuntamiento pretendía dar imagen de progreso y de pujanza económica por ello el lenguaje constructivo es tan importante. La orientación sur de la fachada principal ayudaba a su correcta iluminación y ventilación; el peralte del suelo en la planta baja con relación al nivel del campo escolar además de aprovechar los desniveles del terreno evitaba posibles humedades, la disposición de las escaleras exteriores de pendiente suave ayudaba al ingreso de niñas y niños al edificio.

Las escuelas de Quintanas de Gormaz presentan una riqueza ornamental exterior inusual para las construcciones escolares de la provincia de Soria. La riqueza del municipio y la preocupación del alcalde de la época Laureano Soria por la educación de los más pequeños de la localidad hizo que el ayuntamiento invirtiera en el edificio parte de los beneficios obtenido de los aprovechamientos resineros de los montes de la localidad. Quitando con ello la carga económica de la construcción al vecindario que en otros muchos pueblos colaboraba con su trabajo invirtiendo en los materiales la aportación estatal.