Apuesta firme por los montes vecinales frente al minifundismo

Es una de las soluciones a la problemática de la rentabilidad del pinar.

El futuro de los montes de pino en Galicia y las perspectivas del mercado de la madera de coníferas han sido las dos cuestiones que han centrado el I Encuentro Intersectorial del Pino de Galicia, organizado por la Fundación Arume.

Dentro de este evento ha tenido lugar la mesa temática “Economía del Pinar: problemas y soluciones”, cuyo objetivo ha sido aportar soluciones a la problemática de la rentabilidad del pinar.

Carlos Iglesias.

Carlos Iglesias, responsable de Aprovechamientos Forestales de Finsa, inició su intervención puntualizando que no todos los pinos valen para todas las superficies. Tras ello ha dejado claro que el principal problema existente en Galicia es que las parcelas son muy pequeñas, con muchos propietarios. “Estamos en la primera división mundial en cuanto a mecanización, pero tenemos fincas y accesos del siglo XIX, no evolucionamos en ese sentido. Eso es un problema y una realidad”.

En 2020 se cortaron 9 millones de metros cúbicos en unas 8.000 parcelas catastrales. “La solución es la gestión conjunta. Organicémonos a la hora de plantar, cortar y hablemos con los vecinos para gestionar de forma conjunta y así poder hacer lotes grandes”, manifestó, tras aclarar que no sale rentable hacer cortas pequeñas y tener que movilizar maquinarias que conllevan grandes costes. “Un ejemplo de solución lo tenemos en los montes vecinales, donde todo es más fácil”.

Daniel Rodríguez.

Daniel Rodríguez, responsable económico de la Asociación Forestal de Galicia, expuso varias ideas para la mejora de la productividad de los pinares gallegos. Insistió en que la ordenación es fundamental en los montes. “El hecho de que el propietario que gestiona un monte tenga marcado un camino ayuda a no cometer errores de gestión y a no destinar dinero a caminos que luego hay que cambiarlos”.

Por eso, ve necesario diseñar un plan de ordenación con cabeza y con tiempo, para saber si es viable o no. “También es importante analizar los modelos silvícolas que se aplican, cada monte es distinto de otro. Tenemos que cambiar el chip y ver el monte como una posibilidad económica”, finalizó.