viernes , 20 de septiembre de 2019

Su pasión por el ciclismo hizo que dieran un paso más y apostasen, desde el año 2015, por el diseño de bicicletas de madera.


TBK Bike es una empresa familiar de Sevilla que lleva muchos años en el sector de la madera. Su pasión por el ciclismo hizo que dieran un paso más y apostasen, desde el año 2015, por el diseño de bicicletas de madera. En aquellos inicios solo hacían bicicletas urbanas, aunque desde hace un tiempo también han empezado a fabricar de carretera. Todas ellas basadas en cuatro pilares fundamentales: sostenibilidad, calidad, confort y diseño.

“Somos personas muy inquietas, que pensamos en un futuro diferente. Empezamos a lanzar ideas y surgió la de crear bicis de madera, ya que nos encanta la naturaleza y el deporte y queríamos unirlo”, explica María del Mar Benítez, CEO de TBK Bike.

Ante las dudas iniciales generadas por el propio proyecto, –“hasta yo misma no sabía cómo quedaría el proyecto inicial”, esgrime Benitez-, el resultado obtenido son bicicletas tan resistentes como las convencionales e incluso más ligeras y cómodas. “Hicimos muchas pruebas y Rafael Andújar fue un autodidacta, aprendiendo de la prueba y el error. Ha sido un proceso muy complicado”, puntualiza la CEO de la empresa.

Desde TBK Bike creen que pocos materiales poseen la capacidad de evocación de la madera. Durante miles de años el ser humano la ha manipulado para que sirviera a sus necesidades. Hoy día sigue siendo un material insustituible en innumerables elementos y aplicaciones que nos acompañan en nuestra vida cotidiana. La fibra de la madera tiene unas características de dureza, resistencia y ligereza que la convierten en el material perfecto para fabricar bicicletas, combinando confort, diseño y sostenibilidad.

MAYOR CONFORT

El pedaleo en una bicicleta TBK es mucho más confortable debido a diversos factores. Por un lado, el diseño de los cuadros tiene como objetivo la resistencia, que repercute en la comodidad del ciclista. Su estructura es hueca por dentro y se asemeja a los armazones monocasco de las embarcaciones y, al igual que en otros trabajos de carpintería, se respeta la dirección de la veta con el fin de conferir dureza al cuadro.

Por otro lado, debido a la estructura molecular de la madera, que tiene unas propiedades físicas y mecánicas únicas, es capaz de disipar las vibraciones de los impactos como ningún otro material, resultando en un pedaleo suave y ligero. Al contrario de lo que se pueda pensar, los cuadros TBK ofrecen gran tolerancia a factores medioambientales como la humedad, la lluvia o las radiaciones ultravioleta, gracias a un proceso de sellado con resina epoxi similar al de la náutica y las capas finales de barniz que aíslan al cuadro y lo protegen, además de aportarle dureza, que lo protege contra roturas.

DISEÑO

El diseño de los cuadros TBK está estudiado al detalle para que sean únicos, originales y capaces de lograr la perfecta armonía y equilibro entre la calidez que ofrece la madera y lo último en diseño e innovación. Durante todo el proceso de fabricación se cuidan los detalles en todos los aspectos del diseño y la geometría para que los ensamblajes sean casi imperceptibles, como si los cuadros salieran de una pieza directamente del árbol. La singularidad de los cuadros no sólo se debe a su diseño, sino también a las vetas de la madera, que son únicas en cada pieza, como si se tratase de huellas dactilares, por lo que cada bicicleta es original y diferente.

“La madera no es igual, por lo que nunca existirán en la vida dos bicicletas iguales. Los diseños son muy exclusivos”, reconoce Benítez.

Además de la originalidad que ofrece cada pieza de madera, se puede personalizar la bicicleta eligiendo el tipo de madera con la que se fabrique el cuadro. Debido a su dureza, desde esta empresa andaluza trabajan principalmente con el fresno, que compone la base de la mayoría de sus cuadros, y puede complementarse con sapeli, haya, wengué, cerezo o arce. Cada tipo de madera se caracteriza por poseer unas propiedades mecánicas, un peso y una tonalidad diferentes. En TBK Bike siempre trabajan con madera con certificación PEFC.

SOSTENIBILIDAD

El proceso de fabricación, que tarda unos 15 días, requiere menos energía y se emiten menos gases tóxicos que en la fabricación de bicicletas elaboradas con otros materiales. Además, aprovechan sus retales para la fabricación de accesorios y complementos para bicicletas, así como mobiliario, y, los últimos residuos que quedan se utilizan como abono para las plantaciones de zonas rurales cercanas, por lo que no producen ningún desecho.

Su apuesta es para la movilidad sostenible. “No es suficiente que el resultado de toda nuestra cadena de valor sea un producto que se ha fabricado con la mejor materia prima procedente de bosques gestionados de forma sostenible y que ha tenido un proceso de fabricación limpio y respetuoso con el medio ambiente. El producto final debe asimismo tener una esencia de sostenibilidad. Con los cuadros TBK queremos promover unas ciudades más limpias y más seguras, donde se imponga la bicicleta, en todas sus variantes, como medio de transporte alternativo y saludable tanto para las personas como para el planeta”, concluye María del Mar Benítez.

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