MARUGA – Carpintería y Muebles Ruiz fue fundada en 1953 por Don Manuel Ruiz. Cuando se jubiló en 1994 quedó al frente del negocio su hijo Manuel Angel, quien se acogió en 2018 a la jubilación activa, “para poder seguir, porque esto es mi vida”, nos dice emocionado. El futuro de MARUGA está asegurado con la tercera generación familiar, que encarna Mario Ruiz.
La máquina y su entorno están siempre limpios. En gran medida gracias a un equipo de aspiración anexo, de la firma italiana VENETA IMPIANTI, suministrado e instalado por MAESMA
En un taller limpio y ordenado de forma exquisita, padre e hijo tienen dos empleados, que les ayudan tanto en fabricación como en el montaje de mobiliario. Su ámbito de acción es toda Cantabria y, a menudo, también Bilbao, “porque muchos clientes son de allí, y tienen en Gama su segunda vivienda”.
Son 70 años de actividad, en los que muchos clientes y, después, sus amigos, sus hijos, nietos e incluso ya biznietos, continúan confiando en su forma de trabajar. “Hasta que no cumplimos 65 no pusimos un rótulo en la fachada, no hacía falta”.
LA ESCUADRADORA REINA EN EL TALLER
Muy lejos queda la ebanistería con pino, roble y castaño que MARUGA hacía en sus inicios. La vida evoluciona, y hoy esta empresa afincada en el municipio cántabro de Gama está especializada en la fabricación de cocinas, armarios y mobiliario a medida. Así como en la equipación de viviendas y locales completos, con puertas, suelos, etc. “Sólo transformamos tablero, que ciertamente ha evolucionado y se ha desarrollado muchísimo, en calidad y diseño”, admite Manuel Angel Ruiz.
Al hacer todo a medida, el trabajo que se realiza en la escuadradora es fundamental. En abril de 2022, MARUGA optó por comprar a MAESMA la mejor máquina del mercado: Una ALTENDORF. “Fiable y absolutamente precisa, ahora aún más con el posicionamiento automático del carro, no se descuadre jamás, y todos los muebles quedan impecables, porque todas sus piezas se han fabricado correctamente”, remarca Mario Ruiz.
La máquina y su entorno están siempre limpios. En gran medida gracias a un equipo de aspiración anexo, de la firma italiana VENETA IMPIANTI, suministrado e instalado también por MAESMA. “La primera medida de seguridad y la primera garantía de buen funcionamiento y calidad en los acabados es que la máquina esté limpia -concluye Manuel Angel Ruiz-. Hemos de cuidar sus sistemas, los deslizamientos y engranajes, para alargar aún más la vida de una máquina que promete ser eterna”.