Advertisement

VARGAS, primera empresa española que adquiere un escáner LUXSCAN para optimización de madera

Con él consigue una clasificación precisa de la madera y un máximo aprovechamiento en calidades intermedias.

Sistema automático de corte, saneado, optimizado y clasificado de toda la madera, mediante un escáner LUXCAN.

Sistema automático de corte, saneado, optimizado y clasificado de toda la madera, mediante un escáner LUXCAN.

VARGAS, empresa radicada en Gimileo (La Rioja), ha comprado a MAESMA –Maquinaria Especial para la Madera, S.L., la primera línea de optimización de madera con escáner que WEINIG monta en España. Consta de una línea automática de cepillado a alta velocidad en conexión con un escáner que gestiona el corte de dos optimizadoras de alto rendimiento, más el clasificado automático de tablas en paquetes.

Hasta ahora VARGAS realizaba un proceso de desdoblado de madera para entrada de la madera en una moldurera de alta velocidad, con salida a una tronzadora DIMTER S75 para cortar paquetes de piezas de diez en diez. A continuación, la clasificación de la calidad de la madera era visual. Ahora la salida de ese desdoblado y cepillado de la madera a alta velocidad incorpora un sistema automático de corte, saneado, optimizado y clasificado de toda la madera, mediante un escáner LUXSCAN, empresa del Grupo WEINIG.

Las piezas ya escaneadas acceden automáticamente a sendas tronzadoras DIMTER que incorporan un sistema de corte de alta calidad y a alta velocidad (hasta doscientos metros lineales por minuto) desarrollado por la firma alemana. A su salida se forman las camadas de diez piezas, con la calidad programada, que el operario sólo tiene que recoger.

Con esta inversión, VARGAS incorpora a su fábrica una herramienta conocida, de prestigio y fiable para poder sanear madera. Un escáner que garantiza precisión y uniforma la calidad a la hora de clasificarla. Sin menoscabo del rendimiento y la productividad, sin necesidad de re procesar ninguna pieza, mejora la optimización de la materia prima y trabaja de una forma más ordenada.

“Ahora no todo es blanco o negro –explica Esteban Vargas, responsable de calidad en la prestigiosa firma riojana-, sino que obtenemos un máximo aprovechamiento en calidades intermedias. Nos amoldamos a las necesidades y exigencias de cada cliente”.

 

Las piezas ya escaneadas acceden automáticamente a sendas tronzadoras DIMTER que incorporan un sistema de corte de alta calidad y a alta velocidad.

Las piezas ya escaneadas acceden automáticamente a sendas tronzadoras DIMTER que incorporan un sistema de corte de alta calidad y a alta velocidad.

 

Con esta inversión, VARGAS incorpora a su fábrica una herramienta conocida, de prestigio y fiable para poder sanear madera

El operario introduce en el escáner los parámetros necesarios para obtener el mejor aprovechamiento de la madera en función de la calidad final que el cliente quiera.

El operario introduce en el escáner los parámetros necesarios para obtener el mejor aprovechamiento de la madera en función de la calidad final que el cliente quiera.

El escáner saca a la madera el máximo provecho (con un aprovechamiento de hasta el 90 por ciento), a alta velocidad. El operario introduce en él los parámetros necesarios para obtener el mejor aprovechamiento de la madera en función de la calidad final que el cliente quiera: madera muy limpia, madera con nudo sano, madera con un tamaño máximo de nudo, madera que admite algún defecto, determinada concentración o posición de los nudos, etc.

La forma de utilizar el escáner es muy intuitiva y muy fácil, una vez que está programado de acuerdo con el tipo de madera y cada cliente.

“Nuestro objetivo con esta inversión es mejorar la calidad –afirma Antonio Vargas, gerente de VARGAS-. Manteniendo la velocidad y el volumen de producción, con la visión artificial ganamos precisión en el aprovechamiento y la clasificación de la madera”.

De la mano de MAESMA

Una vez más, el diálogo VARGAS – MAESMA – WEINIG ha dado el fruto deseado. De hecho, esta inversión viene a ser una continuación de la ya emprendida hace muchos años, con un resultado excepcional. El nuevo proyecto nace de la confianza que a VARGAS le inspira tanto el fabricante, WEINIG, como su representante, MAESMA, “quienes siempre nos han asesorado correctamente, con el objetivo de que VARGAS sea una empresa más productiva y que mantenga o incluso incremente el nivel de calidad de sus productos y servicios –concluye Antonio Vargas-. Siempre estaremos dispuestos a incorporar las nuevas tecnologías en nuestro taller, buscando un futuro mejor para nuestro negocio. Lo tenemos claro: Si no inviertes, tu posición en el mercado la ocupará otro”.

VARGAS, líder en su sector

Las tablas para las cajas, ya saneadas, pueden circular a doscientos metros lineales por minuto

Las tablas para las cajas, ya saneadas, pueden circular a doscientos metros lineales por minuto

VARGAS fabrica cada año en torno al millón de cajas, empleando 5.000 metros cúbicos de madera. Trabaja para seiscientos clientes y su catálogo contiene más de tres mil referencias diferentes. Su facturación anual ronda los 4 millones de euros. La prestigiosa firma riojana exporta un 30% de su producción. De esa cuota de exportación, más del 80% viaja a Francia. También vende en Italia, Suiza o Alemania. “Cada uno de esos mercados se rige por criterios distintos cuando demanda cajas de madera –explica Antonio Vargas-. Y cada cliente tiene también sus gustos y preferencias al respecto”.

Una vez más, el diálogo VARGAS – MAESMA – WEINIG ha dado el fruto deseado

Con su nueva inversión, VARGAS avanza en otra de sus líneas estratégicas: la personalización del servicio al cliente. “Podremos atender mejor las segmentaciones, mediante unos parámetros objetivos, mejorando las categorías altas y fabricando cajas exactamente a la medida de lo que requiere cada cliente. Definimos esos parámetros de forma previa, y el resultado final es exactamente lo que estábamos buscando. Aspiramos a que nuestros clientes estén, si cabe, más satisfechos”, explica Esteban Vargas.

La importancia de un estuche

A su salida se forman las camadas de diez piezas, con la calidad programada, que el operario sólo tiene que recoger.

A su salida se forman las camadas de diez piezas, con la calidad programada, que el operario sólo tiene que recoger.

Un producto que se guarda en un estuche de madera es un producto estrella. “Una caja es la presentación de un producto. La botella de vino, principal huésped de nuestros estuches, ha evolucionado mucho en cuanto a su diseño, contenido y etiquetaje. Estamos obligados a acompañar a nuestro cliente en su esfuerzo de mejora y diferenciación –afirma Antonio Vargas-. Queremos que cada cual tenga la oportunidad de elegir estuches diferentes. Somos capaces de determinar varios grados de calidad en la madera y, también, de acabar las cajas de muy diversas formas. Con cada cliente se entabla un diálogo sobre lo que desean y persiguen con el packaging de su producto”.

«Nuestra vocación es ser capaces de responder a quien busca exclusividad”

VARGAS trabaja en un mercado “de imagen”. La caja no sólo contiene el producto, sino que acompaña o incluso realza su valor. La estuchería empieza a percibir el mismo grado de exigencia que el mueble. Antes sólo atendía al estuche el enólogo (más preocupado por su vino) o el director de compras de la bodega (más preocupado por el precio). “Hoy dialoga con nosotros el responsable de marketing; una persona preocupada por la imagen de su producto. Nuestra vocación es ser capaces de responder a quien busca exclusividad”.

Mediante una selección técnica, objetiva, se obtiene una caja a la medida de las necesidades de cada cliente. Gracias a esta tecnología, es posible garantizar la caja óptima para cada uno. Sin desperdiciar madera, aprovechándola al máximo. “Una buena caja la hace cualquiera –afirma Antonio Vargas-. Lo que es difícil es garantizar una calidad regular en todo un pedido, en una producción”.

Evolución continua

VARGAS fabrica cada año en torno al millón de cajas, empleando 5.000 metros cúbicos de madera.

VARGAS fabrica cada año en torno al millón de cajas, empleando 5.000 metros cúbicos de madera.

Habitualmente, VARGAS fabrica sus cajas con pino. También trabaja con chopo, y ha comenzado a hacer pruebas con roble. En su totalidad con el sello PEFC. “La nueva línea de producción nos facilitará fabricar con nuevas especies –razona Esteban Vargas-. No es necesario conocer a fondo el material. Basta con introducir los parámetros correspondientes al escáner”.

VARGAS también ha evolucionado en el terreno del acabado de las cajas: colores, barnizado con o sin brillo, serigrafía, grabado… “Las marcas Premium nos ayudan a evolucionar. Plantean retos que nos obligan a superarnos, cada año. También aquí ganamos diferenciación en el mercado”.

VARGAS se anticipa a lo que demandará el mercado mediante inversiones en tecnología, certificaciones medioambientales y de calidad, diversificación de mercados y su avance en mercados exteriores. “Estamos satisfechos de ser pioneros en muchas de estas iniciativas –concluye Antonio Vargas-. Gracias a ello hemos pasado la crisis en aceptable estado de revista, y mantenemos una potente marca en el mercado. Sin dudarlo, continuaremos invirtiendo en aquello que consideremos servirá para mejorar la calidad del producto y el servicio a nuestros clientes”.

 

VARGAS_cajas