Comienza la semana grande de proHolz

proHolz celebra dos seminarios que versarán sobre Madera en Rehabilitación y Mejora Constructiva. Será en Santiago de Compostela y Lleida, los días 5 y 7 de octubre respectivamente.

 

Desde que proHolz Austria inició su andadura en 2005 para fomentar un mayor y mejor uso de la madera como material de construcción, sabemos que representamos al material más ecológico, sostenible y que más innovaciones ha conocido en las últimas décadas.

 

Conocedores de sus cualidades, algunas de ellas incomparables respecto a otros materiales, que están haciendo que productos de uso común como el ladrillo, el hormigón y el acero estén perdiendo terreno paulatinamente ante la madera en Europa, es de rigor que divulguemos este nuevo panorama mostrando el futuro que se aproxima, cada vez más, también a nuestra península.

 

 

La incorporación en Centroeuropa y Escandinavia de los nuevos productos técnicos derivados de la madera presentados en infinitud de formatos como son tableros, piezas rectas, productos aislantes, etc., etc., está resultando fundamental para una nueva revolución en la construcción que posibilite la adaptación a las nuevas exigencias que marca el siglo XXI. Con los productos derivados de la madera es posible hacer más sencilla y económica la realización de construcción altamente eficiente desde el punto de vista energético, entre otras razones porque problemas como los puentes térmicos prácticamente desaparecen y las condensaciones que tantos problemas dan no aparecen en la madera correctamente tratada.

 

 

Los materiales «convencionales» tienen no solo gran dificultad para igualar estas características, sino que además traen consigo una carga que cada día pesa más, la emisión de CO2 que es necesaria para la fabricación de los mismos. Todos son grandes consumidores de energía en su proceso de fabricación de forma que hasta los edificios convencionales menos eficientes energéticamente, que consumen mucha energía para su funcionamiento durante su vida útil, habrán contribuido más con la energía gris, (energía que fue necesaria para fabricar el material de construcción), al efecto invernadero que la energía que consuman sus habitantes durante el día a día de toda la vida útil del edificio.

 

 

Este aspecto es una barbaridad absolutamente inaceptable desde el punto de vista de la sostenibilidad, concepto del que todos se apropian de forma inadecuada. Desde el enfoque de la sostenibilidad la madera es imbatible por ser un material que se hace así mismo, a través de un proceso de auto fabricación que la naturaleza nos regala, dándonos la oportunidad de construirnos un futuro sin tener perjudicar a cambio al medio ambiente. Cada metro cúbico que usamos de madera para la construcción, el mueble u objetos que permanecen a nuestro servicio, retiene aproximadamente una tonelada de CO2 durante dicho uso. Así, una casa unifamiliar de madera con 50 metros cúbicos secuestrará durante su vida útil 100 Toneladas de dicho gas de forma permanente.

 

 

La producción de otros materiales no solo requiere gran cantidad de energía para llevarse a cabo, también supone en su mayor parte, un destructivo impacto medioambiental por el abuso en el uso de recursos naturales imprescindibles para su manufactura, como grandes cantidades de agua, sino que se emite gran variedad de sustancias tóxicas en muchos de estos procesos de fabricación. La madera, por el contrario no solo no supone un impacto medioambiental ni sustancias tóxicas durante su producción, sino que es biodegradable y solo produce riqueza a donde va, a lo largo de todo su ciclo de vida.

 

 

Las sociedades supieron a lo largo de la historia y a través del gran conocimiento del material de sus maestros carpinteros, construir estructuras que han sabido casi substraerse del paso del tiempo. Así, aprovechando al máximo las virtudes del material y limitando con un diseño y ejecución inteligentes los problemas derivados de los defectos del mismo, creaban estructuras que eran capaces de superar las exigencias más altas, desde cruzar la mar océana, hasta vadear grandes ríos y sostener copiosas nevadas en grandes cubiertas alpinas.

 

 

Recientemente, sin embargo se ha caído en la equivocada depreciación de un material que tan bien sirvió a la sociedad durante toda la historia, de forma tal, que en las reformas y rehabilitaciones que se han ejecutado durante el último medio siglo, se trataba de eliminar casi de forma compulsiva cualquier traza de estructura de madera existente. Esta fijación ha quedado claramente manifiesta en infinitud de proyectos de rehabilitación de viejos edificios en las que se ha vaciado todo el interior para hacer un edificio nuevo con estructura de hormigón y/o acero adjunto a una fachada protegida históricamente. Tan solo la estructura de apeado de dicha fachada para que esta se mantenga inerme puede y suele, costar más que la total reparación y mejora de la estructura existente de madera. Después vendrán los costes relativos a los capítulos de… demolición especial, desescombro especial, recalces de cimentaciones de paramentos a mantener, ejecución de las nuevas cimentaciones, traída y acopio de materiales, construcción de la nueva estructura, etc., etc. En definitiva, no solo se trata de que el riesgo y dificultad, así como el dilatado tiempo necesario para la ejecución en dichas condiciones sea inmenso, también los costes económicos que la existencia de estos elevados niveles de exigencia conllevan.

 

 

El panorama de futuro que se nos presenta, es sin embargo, el de un flujo de crédito ya no ilimitado como el que hemos vivido en la última década. Esto significa que los técnicos hemos de ofrecer soluciones más sencillas, eficaces y baratas que permitan que los miles de edificios antiguos existentes cuya estructura es de madera, sean rehabilitados en sus funciones y características para que sigan aportando beneficios a la sociedad. Tenemos que aprender a rehabilitar dentro de la lógica del material y reparar, mejorar o en su caso, sustituir la madera por madera. Tenemos que utilizar la técnica y los conocimientos de este material para conseguir el proyecto óptimo con el uso de los recursos imprescindibles, solo así podremos construir un futuro verdaderamente sostenible.

 

Manuel García Barbero

Arquitecto