jueves , 22 de agosto de 2019

En la actualidad nuestros bosques compensan el 20% de las emisiones de CO2.


En el Día Mundial del Medio Ambiente, el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural quiere llamar la atención sobre la capacidad de los bosques como único sumidero de carbono gestionable que contribuye a la mitigación del cambio climático mediante la propia fijación de CO2, como por su papel en la sustitución de energías fósiles y materias primas no renovables. No olvidemos que la madera, principal producto económico de los bosques, almacena el carbono durante siglos cuando se utiliza en construcciones, el arte o productos de consumo diario.

Los ecosistemas forestales juegan un papel fundamental en la mitigación del cambio climático, capturando gases de efecto invernadero, como el CO2, que es secuestrado en los diferentes almacenes que componen el sumidero forestal. Una correcta gestión sostenible de los mismos puede ayudar a reducir la presencia de CO2 en la atmósfera, a fijar más carbono y a mitigar los efectos nocivos del cambio climático. Es justo realzar la importancia del sector forestal para la sociedad, donde los montes actúan como una infraestructura verde, con gran potencial de mitigación y adaptación al cambio climático, que es capaz de generar economía verde y ofrecer a la sociedad servicios ecosistémicos muy diversos.

A pesar de ello, el propio cambio climático está acelerando el deterioro de los bosques españoles. El arbolado presenta los peores datos de deterioro desde hace 30 años en un proceso claro de decaimiento, según el último Inventario de Daños Forestales. Los bosques españoles empeoran su estado acuciados por una combinación letal de sequía y ataque de plagas y enfermedades acentuadas por el cambio climático. La mayor parte de las plagas tienen limitaciones por la temperatura, por lo que no es difícil prever que se seguirán viendo favorecidas por un aumento de la misma.

Se prevé que el cambio climático exigirá u originará movimientos en gran escala de especies y de poblaciones dentro de especies hacia zonas climáticas donde en la actualidad tales especies o poblaciones podrían no existir. Serán necesarias nuevas y sólidas estrategias de gestión forestal para compensar los desfases de adaptación de las especies y sus poblaciones y mantener la productividad y la salud de los bosques. El vigor y la productividad de los árboles serán la primera línea de defensa contra las plagas de insectos y las enfermedades.

En la actualidad nuestros bosques compensan el 20% de las emisiones de CO2 (que a su vez supone tres cuartas partes de los gases de efecto invernadero). Mantener unos montes en buen estado de salud, contribuye claramente a mantener la capacidad de la naturaleza para mitigar los efectos negativos del cambio climático, siendo mucho más rentable que sustituir esos servicios perdidos por soluciones tecnológicas humanas mucho más costosas y menos sostenibles a largo plazo. Recordemos que en la Hoja de Ruta 2050 de la UE se indica que, en 2050, la UE debe reducir sus emisiones un 80% por debajo de los niveles de 1990 a través de reducciones domésticas y se establecen hitos intermedios (reducciones del orden del 40 % en 2030 y 60% en 2040). Se trata de grandes esfuerzos de descarbonización de la economía, donde los bosques deben contribuir de forma contundente con su potencial de secuestro.

Los trabajos de manejo de las masas forestales, como la selvicultura del carbono o la selvicultura adaptativa, se han convertido en tareas fundamentales para hacer frente al nuevo escenario de cambio climático, caracterizado para en la Península Ibérica por un incremento de las temperaturas, a la ocurrencia de olas de calor más intensas y una reducción de las precipitaciones con un incremento de su irregularidad.

Hay respuestas que resultan netamente positivas en este camino, posibilidades que nos marcan los conocimientos y las nuevas tecnologías que día a día aproximan nuevas herramientas y técnicas a aplicar. Y de todas, la gestión forestal sostenible y el empleo de las ciencias forestales aplicadas en la conservación de nuestros más valiosos espacios naturales suponen la mejor solución para muchos de nuestros retos y objetivos.

El futuro ya es presente, y sus protagonistas son las nuevas generaciones que requieren la complicidad conjunta de todos. Sus retos son nuestras responsabilidades y la capacidad de acción que tengan dependerá de lo que entre todos logremos proyectar. En todo este camino, la superficie forestal y todo lo que aporta al conjunto de la sociedad, va a suponer uno de los pilares del desarrollo.

Raúl de la Calle – Secretario General

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