miércoles , 16 de octubre de 2019

La comunicación se erige como asignatura pendiente y arma esencial del sector.


El Baskegur Eguna 2019, celebrado el pasado viernes en el auditorio del Untzi Museoa de Bilbao, concluyó con el encuentro “Presente y futuro: diálogos entre la Administración y el sector forestal-madera” y contó con la participación de representantes del Gobierno Vasco, las tres diputaciones y el sector forestal madera.

Jose Antonio Zabala, representante de la Confederación de Forestalistas del País Vasco, observa que “no se reconoce ni se valora, ni económica ni socialmente, el trabajo de gestión del territorio que llevamos a cabo los propietarios forestales privados”. Con una superficie forestal cuyo 30% está protegido por la Red Natura 2000, Zabala no ve “un apoyo claro al sector”, aunque asume que “las normas vigentes son fruto de la sociedad y hay que acercarse a ella, mediante la comunicación”. En este sentido el presidente de Baskegur, Federico Saiz, insiste en que “no somos los villanos de la película, pero nos hemos alejado de la sociedad urbanita y no somos capaces de trasladarles lo que hacemos y aportamos; económica, social y ambientalmente”.

Casi ningún sector está tan cuestionado como el forestal”, apuntó la Diputada de Sostenibilidad y Medio Natural de Bizkaia, Elena Unzueta, quien coincidió con todos los participantes en la mesa redonda en que “la comunicación de un sector hacia el exterior es esencial”. En este escenario, Federico Saiz se preguntaba “¿qué estamos haciendo tan mal o qué no estamos haciendo?”

LA BANDA MARRON

Según Xabier Arruti, director general de Agricultura y Desarrollo Rural de la Diputación de Guipúzcoa, “la banda marrón es un problema que ha generado un espejismo que oculta problemas estructurales aún mayores, como la atomización, el abandono o la edad de los propietarios forestales”. La enfermedad de los pinos está provocando en Euskadi:

  • Resistencia social: La sociedad no entiende al sector forestal.
  • Falta de representatividad: El sector no ha estado presente a la hora de hacer las normas. Las han hecho otros.
  • Dificultad de gestión: A quienes heredan la propiedad les resulta difícil gestionar. Muchos herederos se desentienden de la actividad forestal.

Frente al problema, los políticos admiten que si el propietario forestal no planta árboles, el sector entrará en crisis y muchas empresas cerrarán. Y la sociedad se encontrará con un gran problema. A todo lo cual se suma el problema del abandono del territorio y el complicado relevo generacional en la gestión del monte.

Necesitamos estrategias, mucho esfuerzo y priorizar”, expuso Xabier Arruti. A lo cual la directora de Agricultura de Álava, María Asunción Quintana, añadió que ha de hacerse desde la transversalidad, “sin políticas limitantes”. No se puede plantar algo que la industria no vaya a consumir, “necesitamos un pacto de país”, sentenció el viceconsejero de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria del Gobierno Vasco, Bittor Oroz.

Medio ambiente y economía no ocupan mundos diferentes –apuntó la periodista Ireñe Baños-. Si nadie trabaja en el monte no habrá sostenibilidad posible. Pero si el bosque no es rentable, nadie querrá trabajar allí”.

Según Federico Saiz, presidente de Baskegur, “saldremos con heridas y magulladuras de la crisis de las bandas de los pinos. Pero saldremos”.

BIOECONOMIA

La bioeconomía vendrá más rápido de lo que esperamos –asegura Bittor Oroz, quien asegura que la Administración apuesta por el futuro del sector forestal-. La economía de Euskadi depende en enorme medida del petróleo, pero debemos caminar hacia la bioeconomía, y la madera es y será protagonista”. Para tener un futuro, un sector ha de tener prestigio y el reconocimiento de la sociedad. Según el viceconsejero, la bioeconomía puede traer ese prestigio necesario al sector forestal.

Pero la industria exige una garantía de suministro. No puede faltar la materia prima en el futuro. “No hay que inventar nada, fijémonos en cómo lo están haciendo los países más avanzados en este sentido”, sugirió Federico Saiz. A juicio de Xabier Arruti, la bioeconomía exige medidas nuevas y más recursos. “A lo mejor hay que dejar de hacer ciertas cosas que se estaban haciendo hasta ahora…”

Necesitamos un sector forestal moderno –concluyó María Asunción Quintana-. Administración y sociedad deben reconocer la labor del gestor del territorio. Ayudémosle”.

Para el conjunto de la mesa, el sector forestal ha de ser el protagonista de su propio futuro. Pero necesita ayuda, apoyo y reconocimiento social. Las medidas a tomar, encaminadas hacia una bioeconomía, las tiene que marcar el propio sector. Y se lo tiene que creer. Apostar por su futuro, sin paternalismos ni dependencia de la Administración.

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