viernes , 19 de julio de 2019

Es responsabilidad de todos evitar actuaciones negligentes.


Más de la mitad de España se encuentra en riesgo muy alto o extremo de incendios forestales debido, entre otros muchos factores, a las temperaturas significativamente altas en la meseta norte y depresiones del nordeste e interior de la mitad sur peninsular de aquí a la conclusión de la semana.

El riesgo de que se produzcan grandes incendios forestales en los próximos días es extraordinariamente elevado debido al fuerte aumento de temperaturas en gran parte de la Península. La continuidad de esta ola de calor, la baja humedad relativa del aire y la gran cantidad de vegetación seca que hay en nuestros montes, junto con una posible situación de simultaneidad de incendios, pueden provocar catástrofes de grandes dimensiones.

Debemos recordar que el pasado mes junio ha sido extremadamente cálido con una temperatura media en España de 24,1°C, valor que supera en 3 grados a la media histórica de este mes, lo que le convierte a este mes de junio en el más cálido desde 1965 y, por tanto, del siglo XXI.

Según el balance mensual de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las temperaturas medias mensuales superaron en casi en 4 grados el valor medio en una extensa área que comprende zonas de Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía y este de Extremadura, así como el nordeste de Cataluña, sur de Aragón y puntos de Canarias. A ello hay que añadirle que las precipitaciones no superaron ni el 50 por ciento de los valores medios en el oeste de Galicia, zonas al este de Cataluña, centro de Castilla y León, Sistema Central y gran parte de la mitad sur peninsular; en Andalucía, sureste peninsular, Canarias y en algunas zonas de Extremadura y Sistema Central las lluvias no llegaron al 25% de los valores normales.

A la coctelera hemos de añadir, además del abandono de nuestros bosques, la crisis que atraviesa el mundo rural actual que comporta la pérdida de aprovechamientos tradicionales del monte (recogida de leñas, pastoreo intensivo,…) de la capacidad de detección y extinción inmediata por parte de la población rural, pérdida de caminos rurales al invadirlos la maleza, conocimiento del territorio, etc. Atacar pronto un fuego es fundamental para que no alcance grandes proporciones y se convierta en una catástrofe medioambiental.

Por eso, la mejor manera de combatir los incendios forestales a estas alturas del año es evitar que se produzcan mediante la prevención y vigilancia. Es responsabilidad de todos evitar actuaciones negligentes o peligrosas que puedan provocar incendios forestales. En caso de emergencia hay que avisar al 112 inmediatamente y en caso de verse sorprendido por incendio se aconseja no penetrar en el monte e ir siempre por zonas de gran visibilidad y libres de combustible. Conocer algunas pautas de autoprotección, ayuda a tomar decisiones que pueden favorecer tanto su seguridad como la de los demás.

Los incendios de Portugal de hace ya casi un mes o el de Moguer, cerca del emblemático Parque Nacional de Doñana, de hace dos semanas, han sido sólo un aviso de lo que puede suceder y no descubren nada que no sea la evidencia de una tragedia humana y ambiental.

La drástica sequía de este año 2017, típica de los procesos cíclicos que caracterizan nuestro clima, y seguramente agravados con los procesos de cambio global, empieza a mostrar sus consecuencias. El problema es que esa amplitud del periodo seco está poniendo en riesgo más de la mitad de nuestro territorio nacional llevando a un porcentaje muy alto de plantas hacia un estrés hídrico tan fuerte que tendrán que tomar medidas drásticas para sobrevivir. Si las precipitaciones esporádicas, poco frecuentes a partir de esta época, no llegan, los índices de riesgo de incendios forestales seguirán en aumento en lo queda de verano.

 

 

Si durante estos años las inversiones sobre gestión forestal y acciones preventivas han sido notablemente bajas, las posibles medidas de atenuación del riesgo no han tenido el apoyo necesario ni adecuado, que una parte tan importante de nuestro país precisa de forma estable y permanente.

Ahora no valen lamentaciones ni reproches hasta que los riesgos bajen y volvamos a situaciones más normales para la reflexión, aunque los medios de comunicación ya no consideren tan interesantes las reflexiones y los debates. Es el momento de que la sociedad se implique de forma activa para evitar por todos los medios que el 96% de los incendios que nosotros provocamos no sucedan de ninguna forma, y los que de forma natural se produzcan, se extingan a la mayor rapidez.

La superficie forestal es víctima de una agresión sin precedentes en este periodo, y nuestra colaboración en la información y apoyo puede ser fundamental.

Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural

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