sábado , 20 de abril de 2019

El desafió que hay en nuestro sector es reorientar la mirada hacia nuevos procesos económicos que hasta ahora no han centrado nuestra atención.


La situación actual del sector es grave, nuestro sector se ha visto afectado por el desplome de la construcción en España, provocado principalmente por la crisis financiera a nivel Mundial, y se le ha unido la debilidad del consumo, especialmente en nuestro mercado interno, y también en los mercados exteriores, destino de nuestras exportaciones.

 

Esta grave crisis sectorial y económica ha provocado una reducción de empresas y empleados en el sector. Además, sigue peligrando parte del empleo y empresas asociadas a las industrias del mueble y la madera.

 

Los fabricantes y distribuidores de maquinaria para la industria del mueble y la madera también estamos sufriendo la crisis económica de los últimos 3-4 años, sobre todo los distribuidores, quienes están sufriendo más al ser un sector muy atomizado y al tratarse de empresas familiares con una capacidad financiera limitada.

 

De cara al futuro tenemos que ser optimistas, por el potencial que tiene nuestro país para poder superar cada uno de los retos que nos plantea la crisis.

 

Nuestro país actualmente tiene todo lo que necesita para conseguirlo, infraestructuras, internacionalización, localización, diversidad cultural y estabilidad social entre las más importantes, pero todos y cada uno de nosotros tenemos que estar convencidos de que lo vamos a conseguir.

 

Pero creo que necesitamos un plan de ayudas similar a los de otras industrias; se tendría que hacer planes que permitieran tener un impacto en la micro-economía del sector.

 

Otra medida importante tiene que ser una mayor implicación del Ministerio de Economía para mejorar la fluidez del crédito bancario a las empresas.

 

Hoy el desafío que hay en nuestro sector es reorientar la mirada hacia nuevos procesos económicos que hasta ahora no han centrado nuestra atención, y nos tenemos que convertir en empresas más creativas, hasta ahora creíamos que el sistema financiero soportaba el grueso de la estructura económica, y no es así.

 

Hoy el nuevo modelo de nuestra economía tiene que dar respuesta a las necesidades de la sociedad del futuro, y creo que las tres principales son:

 

Medio Ambiente o economía verde: La nueva economía tiene que ser sostenible y verde, es decir baja en emisiones de carbono, ya que la inversión en economías bajas en carbono repercute sobre el modelo económico en general.

 

Economía de la sociedad: Aunque el mensaje es ya antiguo, los principales expertos dicen que la crisis financiera nos ha hecho despertar del todo a la realidad de que la economía no es un sector independiente de la sociedad, ya que es la sociedad misma, todos los procesos económicos son procesos sociales.

 

Economía en la sociedad digital: Durante finales del siglo XX y principios del XXI las nuevas tecnologías y las TIC han transformado la manera de entender la sociedad. Por ejemplo, según un reciente estudio en YouTube, en seis meses se genera más contenido que el producido por el total de cadenas norteamericanas desde el año 1948, por lo tanto si no participas en la red no participas en la economía, no existes.

 

El gran desafió es entender que la economía y la sociedad son dos caras del mismo proceso productivo.

 

Las administraciones públicas tienen que hacer políticas macro-económicas que generen estabilidad y confianza, para poder superar los desequilibrios macro-económicos y que se pongan en marcha nuevas reformas financieras, fiscales, laborales y regulatorias, que las empresas y la sociedad necesitamos para ganar competitividad en los mercados exteriores, para que las empresas volvamos a recuperar la vitalidad de nuestros factores de producción y superar la anemia de los últimos 3-4 años.

 

Estas políticas, por supuesto, tienen que estar diseñadas pensando en las necesidades micro-económicas de las empresas, al ser siempre la punta de lanza de la recuperación económica.

 

Acciones como subir los impuestos no están alineadas en la dirección correcta para permitir una recuperación económica.

 

Creo que la innovación es la opción más necesaria para poder recuperar la competitividad y confianza perdida durante este último periodo, especialmente en los mercados internacionales, pero teniendo en cuenta que la innovación no es un fin en sí misma, sino el instrumento más potente para poder conseguir los objetivos empresariales.

 

Por innovación entiendo todos aquellos cambios no sólo en el producto final, sino en los cambios producidos a lo largo de la cadena de valor de empresa, tanto en las actividades de soporte como en las primarias, que es donde le damos a nuestro producto nuestro valor añadido.

 

De esta forma la innovación se sitúa como el motor del desarrollo económico que nos permitirá salir a flote.

 

Adicionalmente las empresas tenemos que potenciar y mejorar nuestros sistemas TIC, para poder ofrecer no sólo sistemas de producción, sino también crear sistemas de producción inteligentes, flexibles y digitalizados que permiten que se puedan reconfigurar si necesidad de intervención humana, creando no sólo fábricas de producción, sino creando la fábrica del futuro; la fabrica eficiente a nivel técnico, productivo y económico. Estamos creando la verdadera fábrica del siglo XXI.

 

Carles Tort

HOMAG ESPAÑA MAQUINARIA, S.A.

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