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ASPAPEL presenta la quinta edición trienal de la Memoria de Sostenibilidad del Papel

La industria de la celulosa y el papel es una bioindustria circular que lidera la descarbonización industrial. En la industria papelera se produce una doble circularidad: la circularidad natural de su carácter bio (fabricación de bioproductos procedentes de fuentes naturales renovables) y la circularidad social e industrial del reciclaje (bioproductos reciclables que tras su uso se reciclan masivamente), según recoge la Memoria de Sostenibilidad del Papel que publica ASPAPEL.

La bioindustria circular de la celulosa y el papel española emplea como materia prima 1,9 millones de toneladas de celulosa y 4,4 millones de toneladas de papel usado para reciclar (en toneladas de celulosa equivalentes). El 70% de la materia prima empleada por la industria papelera española es fibra reciclada y el 30% fibra virgen de madera certificada (63%) y en todo caso de madera de origen controlado procedente de aprovechamientos legales.

 

MADERA PARA PAPEL Y CERTIFICACIÓN FORESTAL EN ESPAÑA

Para la producción de fibra virgen (celulosa) se utilizan en España 5,5 millones de m3 de madera. El 98% de esta madera procede de plantaciones locales de pinos y eucaliptos. La madera de pino es en su totalidad de procedencia local, así como el 97% de la madera de eucalipto (el 3% restante procede de plantaciones de eucalipto de otros países europeos). Y la totalidad de la madera utilizada por el sector proviene de aprovechamientos legales y de controlada trazabilidad.

Se trata además en un alto y creciente porcentaje de madera con certificación de gestión forestal sostenible (FSC y/o PEFC): la madera certificada consumida por el sector asciende al 63%, y en el caso del eucalipto supone el 75%.

Están certificados el 100% de las fábricas de celulosa y de los proveedores de celulosa, el 92% de los proveedores de madera del sector y el 75% de las fábricas de papel. Y por lo que se refiere a los productos, el 56% de la celulosa de mercado y el 61% del papel puesto en el mercado está certificado.

 

CERTIFICACIÓN FORESTAL (PEFC Y/O FSC)

 

PLANTACIONES DE MADERA PARA PAPEL Y DESARROLLO RURAL

Las 512.481 hectáreas de plantaciones donde se cultiva la madera para fabricar papel son grandes sumideros de CO2, con 46 millones de toneladas de CO2 equivalente fijadas, contribuyendo a frenar el cambio climático, que según recientes encuestas es ya la principal preocupación medioambiental de los ciudadanos.

 

MATERIA PRIMA LOCAL

 

Frente al creciente despoblamiento y envejecimiento rural, las plantaciones locales de madera para papel son un motor de desarrollo y un foco de creación de empleo y riqueza. Las tareas de repoblación y selvicultura suponen 5.526 empleos directos, a los que hay que sumar 17.780 empleos indirectos en maquinaria, transporte, talleres… Estos 23.306 empleos permiten fijar población en áreas deprimidas, colaborando a paliar la despoblación creciente. Las plantaciones también contribuyen a las rentas de los en su mayoría pequeños propietarios forestales de forma significativa.

 

CREACION DE EMPLEO Y RIQUEZA

España es uno de los grandes productores europeos de celulosa y papel, con 68 fábricas de papel y 10 plantas de producción de celulosa. El 57% de la celulosa y el 43% del papel que se fabrica en España se destinan al comercio exterior, que representa el 56% de la facturación.

La bioindustria circular de la celulosa y el papel tiene un importante efecto multiplicador en la economía a través de una potente cadena de valor desde las plantaciones de madera para papel, pasando por la fabricación de celulosa y papel y los diferentes tipos de industrias y servicios sectoriales (industrias transformadoras, publicidad y marketing directo, impresores, editores), hasta la logística de entrega (servicios postales y de correos), cerrando el ciclo con la recuperación de los residuos de papel y cartón y su vuelta a las fábricas papeleras.

 

 

La aportación global (directa + indirecta + inducida) a la economía de esta potente cadena de valor supone el 4,5% del PIB y genera uno de cada cincuenta empleos en nuestro país, según un reciente estudio de CEPREDE para las organizaciones de la cadena. Asimismo, cuatro de cada cincuenta euros que factura la industria y uno de cada cincuenta euros que recauda el Estado vía impuestos o cotizaciones sociales en España están relacionados con la actividad de la cadena de valor.

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