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Extremadura duplica la superficie de monte con certificación PEFC superando ya las 100.000 hectáreas

Desde los primeros registros de monte certificado PEFC, la Comunidad Autónoma de Extremadura dobla sus cifras con un total de 104.844 hectáreas de pinares, encinares y alcornocales.

La certificación PEFC registró a finales del primer semestre de 2020 una superficie total de 2.351.359 hectáreas. La gestión forestal sostenible con certificación PEFC es una herramienta transformadora que asegura y garantiza las medidas económicas, sociales y ambientales más rigurosas para crecer de forma responsable, igualitaria y justa.

La Junta de Extremadura dirige sus políticas en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y el Pacto Verde Europeo y se encamina hacia un modelo de bioeconomía que favorezca la compra de proximidad y ayude a superar el Reto Demográfico. De hecho, Pedro Muñoz Barco,Director General de Política Forestal de la Junta de Extremadura, remarcó que en el territorio extremeño uno de los objetivos que se han marcado es garantizar el aprovechamiento de los recursos de manera eficiente. Para ello, la Junta de Extremadura está elaborando una estrategia regional de bioeconomía forestal que abarca la producción de recursos biológicos renovables y su conversión a alimentos y bioenergía, lo que supone la contribución del sector forestal a la economía y al empleo verde. Una dirección que promueve que tanto administraciones públicas como entidades privadas decidan certificar sus montes para así poder ofrecer una fuente de múltiples recursos gestionados de manera responsable. De hecho, es una oportunidad para los propietarios y gestores para establecer contratos de gestión con la administración pública con fines de ordenación y certificación de montes protectores.

La superficie certificada PEFC de la Comunidad Autónoma de Extremadura alcanza ya las 104.844 hectáreas, habiendo registrado un incremento de un 9,47% en lo que va de año. Esta superficie se reparte en 5 certificados. Uno de ellos cuenta con 65.299 hectáreas y lo gestiona la Junta de Extremadura, siendo así el único de titularidad pública. Los otros cuatro certificados son de titularidad privada y corresponden a las siguientes entidades: Asociación de Propietarios de Monte Alcornocal de Extremadura, APMAE (25.960 ha), Rendimiento Verde (7.433 ha), Cárnicas Joselito (3.531 ha), y Y.S. Venafor (2.621 ha).

Comunal Valle Ríomalo. Fotografía cedida por la Junta de Extremadura

Las masas forestales certificadas del territorio extremeño las forman, principalmente, pinares (46%), encinares (25%) y alcornocales (14%), siendo superficies que constan con los servicios ecosistémicos óptimos para criar ibéricos, trabajar el corcho y producir otros productos no madereros como la miel, las setas o la resina. La relevancia de la materia prima autóctona es una oportunidad para impulsar la bioeconomía y este tipo de productos están posicionándose en el mercado y siendo demandados por sus beneficios ambientales y propiedades naturales.

Las dehesas son territorios de alto valor gastronómico por ser el nido de los preciados ibéricos, pero también lo son por su interés turístico. Igualmente, el corcho está revalorizándose como nuevo material sostenible, renovable y sumidero de carbono por tener unas características muy particulares que lo hacen único en el mercado (natural, ligero, duradero y estético) y su extracción ayuda a la regeneración del suelo y al mantenimiento del bien cultural de las actividades forestales con una larga tradición.

La apicultura también se pone en valor por fomentar el empleo rural y ayudar a proteger la biodiversidad ofreciendo a las abejas (ahora amenazadas) asilo y alimento y colaborando así a la polinización de la flora autóctona.

Tudia y sus faldas. Fotografía cedida por la Junta de Extremadura

Extremadura tiene la climatología, la superficie y la masa forestal idóneas para los aprovechamientos madereros, apícolas, de plantas aromáticas y de alimentos forestales. Así, el aprovechamiento de estas dehesas y montes fija CO2 y la gestión sostenible del territorio y la trazabilidad de sus recursos crea un tejido económico con perspectiva local que aumenta la resiliencia forestal y mitiga los efectos del cambio climático.

Por ello, es necesario mantener esta dirección hacia una economía verde y con garantías de sostenibilidad, trazando el origen sostenible y asegurando los recursos forestales a través de la Certificación en Cadena de Custodia desde el monte hasta el consumidor final. Cada vez son más las empresas que buscan avalar el trazado de sus productos, al igual que aumenta la demanda de sellos certificados, lo que hace incrementar cada año, los registros de empresas con certificación PEFC.

En Extremadura existen 8 empresas certificadas en Cadena de Custodia dedicadas a la energía (Carbón y Leña Los Rivera S.A.L., Carbonera de Zahinos S.L., Francos Pozo Sánchez S.L., Hermanos Vega Sequedo S.L. y Provisional Verde S.L.), especialmente la biomasa como recurso líder en combustible sostenible y su empleo en cascada, y a la madera (Explotaciones Forestales Orsil S.L., Industria Forestal del Carbón S.L. y Sital S.L.), trabajando la manufactura de los productos que los montes extremeños ofrecen. Llevan desde 2014 apostando por la certificación forestal para trazar así, el origen sostenible de sus productos.

Por ello, promover desde los organismos públicos y privados el material certificado para que las medidas sostenibles se pongan en valor, es un reto que se erigirá como prioritario en esta etapa post-covid ahora que los bosques son más vulnerables que nunca y que irá en línea con las estrategias medioambientales internacionales.

PEFC promueve la gestión sostenible y los recursos forestales con origen certificado para proteger los bosques y dirigir la economía hacia un modelo circular que contemple medidas económicas, sociales y medioambientales responsables.