sábado , 21 de septiembre de 2019

La plaga afecta a casi 90 de sus 110 inmuebles.


Hace 30 años que las termitas encontraron en Rebollosa de Hita, una pedanía de Torija (Guadalajara), un lugar para campar y propagarse a sus anchas ya que, pese al gran problema que suponen, nunca se puso remedio al respecto, hasta que la situación y la plaga han llegado demasiado lejos.

Ahora, el Ayuntamiento de Torija busca soluciones y por ello ha contactado con la empresa Guadapinsa, que ha sido la encarga de realizar un estudio en la pedanía para ver el número de inmuebles afectados por termitas. En concreto, se ha detectado su presencia en 46 viviendas, aunque la afección podría ser mayor, ya que hay más de 80 inmuebles, de los 110 existentes en Rebollosa de Hita, dentro del área de peligro. Solo se salvan los más alejados del núcleo urbano aunque, si no se trata la plaga, también podrían ser afectados en un futuro no muy lejano. “En Rebollosa revisamos 110 inmuebles, entre solares, viviendas, corrales, y encontramos la presencia de termitas en 46 de ellos. Se trata de un problema muy importante y lo tienen que atajar, ya que hay viviendas que se han caído con el tiempo”, apunta Alfonso Millano, gerente de Guadapinsa.

“Llevan 30 años con el problema y no lo atajaron. Hay muchísimas termitas. Además, en sus ataques se comen tres o cuatro veces más que en otras partes de la provincia. Encontraron un buen terreno, con humedad y encima no las combatieron, por lo que el caso que nos encontramos en Rebollosa nos sorprendió”, indica Millano, quien reconoce que algunos de los vecinos de la pedanía tienen dudas de si van a poder acabar con ellas. “Nos decían que es un problema que lleva toda la vida y que no íbamos a poder solucionarlo. En un año podemos controlar la plaga y en otro certificar que allí ya no quedan termitas”, añade.

Para informar a los vecinos del problema al que se enfrentaban, desde Guadapinsa les dieron una charla informativa. “Ellos nos preguntan sus preocupaciones, y nosotros les explicamos una parte de biología, una de técnico especialista y la parte del estudio y cómo vamos a enfocar el problema”, explica Millano. Tras ello se hizo una inspección en todos los inmuebles de la pedanía para saber en los que había presencia de termitas y los que estaban dentro del área de riesgo. “La acogida de los vecinos fue perfecta. Hicimos un mapa sanitario y una vez terminado se lo presentamos al Ayuntamiento, que está estudiando la propuesta”.

El tratamiento que Guadapinsa presentó al Ayuntamiento se divide en tres partes: inspección, tratamiento y eliminación y, por último, la de mantenimiento. “Los termiteros en un año, año y medio se pueden controlar. El Contrato que se hace es de cinco años, el resto es para revisiones y certificar que no hay termitas y la eliminación ha sido correcta”, asegura Millano.

Es un problema que se remonta a hace 30 años

Pionero en Guadalajara

Se trata de un tratamiento pionero en Guadalajara y el segundo que se lleva a cabo en Castilla-La Mancha, tras el que se hizo en Tembleque (Toledo) hace unos años. Pese a ello, el caso de Rebollosa es especial y más complicado, ya que se ha dejado que se extiendan si poner remedio durante muchos años. “Ahora acabar con ellas costará más tiempo, más medios y más de todo”, afirma el gerente de Guadapinsa.

Una empresa que trabaja los casos de termitas en más de 40 pueblos de la provincia de Guadalajara, aunque reconoce que en ninguno el problema es tan grave como en Rebollosa de Hita.

Para finalizar, Alfonso Millano aconseja a los propietarios de viviendas que tengan termitas que no las intenten combatir ellos mismos con medios como insecticidas. “Cuando echas insecticidas químicos, las termitas se avisan. Los soldados avisan a las obreras y ya no van por ahí, buscan otra salida. Lo que hacen con eso es perjudicar nuestra labor, ya que nosotros tenemos que tener en la inspección el mayor punto de contactos posibles”.

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