FINSA exhibió en EGURTEK el tablero Fibrapan Tech RWH E-Z

La compañía gallega aspira a incorporar su madera termotratada a la edificación en altura.

Han roto ya el techo de la marca global FINSA, porque la evolución de sus productos y marcas es imparable en el mercado. FINSA acudió a EGURTEK 2022 con tres “líneas de negocio”: FINSA TECH (tablero), XILONOR (CLT) y SAVIA (madera maciza).

TECH, que es el área de la marca FINSA para sus tableros técnicos; XILONOR, la empresa que crearon hace año y medio para fabricar paneles de madera contralaminada, y SAVIA, la marca bajo la cual comercializan todo lo que proviene del negocio de madera maciza de FINSA.

Los especialistas en construcción con madera que acudieron a EGURTEK pudieron ver in situ alguno de los nuevos tableros que FINSA ha lanzado recientemente, muy pensados en cómo se construye en el centro de Europa. Uno de ellos es el Fibrapan Tech RWH E-Z, el tablero de fibras transpirables, para aplicación estructural. Se trata de un tablero de fibras de madera permeable al vapor (con un factor de resistencia al vapor de agua muy bajo, evitando así la condensación), resistente a la humedad y apto para aplicación estructural. Además, cumple con el nivel de emisión de formaldehído E05, garantiza alta resistencia mecánica y es hidrófugo. También cumple con los requisitos de los tableros para utilización como subcapas rígidas bajo cubiertas y muros según EN 622-5 y EN 13986.

Sus ventajas: es transpirable, acelerando los secados, cortaviento, reduce el riesgo de condensación y la conductividad térmica, y permite un buen mecanizado.

Según el responsable de Construcción Industrializada en Madera de Consultoría Técnica en FINSA, Manuel Lobo, se trata de un tablero que va a ayudar a los constructores que trabajan con el entramado de madera, y a los arquitectos a realizar un mejor control higrotérmico de las envolventes con madera.

El asesor técnico de FINSA asegura que la calidad que aporta la madera no la aportan otros materiales. «Los productos de madera hoy en día están muy desarrollados y siguen en constante evolución, para que haya una industria muy potente que cada vez demanda los productos lo más acabados posible, y que sean de fácil instalación en obra, para poder acelerar los plazos de ejecución de los edificios».

Para Manuel Lobo el siguiente gran reto, en el que coinciden todos los expertos, es la descarbonización de los edificios, y eso pasa por el uso de materiales con bajo CO2 y «evidentemente, la madera es uno de ellos», subraya. Por ello, ya están trabajando a nivel técnico, dentro de SAVIA, la madera termotratada para fachadas, donde el Código Técnico a nivel de protección frente a incendios obliga unos requisitos que son muy complicados de conseguir. «Estamos trabajando en cómo, a nivel productivo, podemos tratar la madera para darle esos valores de ignifugación necesarios, no solo como material sino en ensayo (SBI), y certificar así que el sistema completo de uso de esa madera en fachadas cumple los requisitos de reacción al fuego que pide el Código Técnico para edificios en altura», subraya.

Manuel Lobo, en el stand de FINSA en Egurtek 2022.

FINSA quiere cumplir las certificaciones que hay, no solo a día de hoy, sino garantizar la durabilidad del tratamiento a largo plazo, para que perdure, ya que la seguridad frente a los incendios es un «factor clave» por el que apuestan de forma consciente, con el fin de conseguir la mejor certificación posible.

Es un reto que la prestigiosa empresa gallega tiene encima de la mesa, y que con algunos sistemas han conseguido. “Vamos a seguir trabajando en ello para certificar toda la gama (todas las secciones diferentes de fachada), y así poder usar la madera en edificios de cualquier altura, con garantías del cumplimiento de la normativa vigente».

En FINSA se marcan fechas para ello. Pretenden que entre este año y el que viene «poder conseguir en toda la gama comercial de lamas de fachada de pino termotratadas este tipo de certificación, para que la madera no se quede en algo decorativo para viviendas unifamiliares sino que también responda al reto de la edificación en altura, y que se puedan poner fachadas de madera maciza natural, sin ningún problema», concluye Manuel Lobo.