Bancos con esculturas para dar una segunda vida a la madera de los pinos afectados por el tomicus

Estas obras de arte pueden contemplarse en el parque y las lagunas de El Recorral.

El parque y las lagunas de El Recorral, ubicado en Rojales (Alicante), luce desde hace unos meses unos bancos muy especiales, y es que a los lados tienen esculturas de madera talladas con motosierra. “La idea surgió para dar una segunda vida a la madera de los pinos afectados por el tomicus”, explica Inmaculada Chazarra, concejala de Cultura y Patrimonio Histórico y Natural de Rojales.

Y es que pinos enormes fueron afectados por la enfermedad, por lo que debían cortar sus copas. “En ese periodo de tiempo apareció Omar –escultor que talla madera con motosierra-, quien nos propuso hacer esculturas con los troncos antes de talar y quemar los pinos. Así nos hizo unas figuras muy chulas para recuperar ese entorno”, recuerda Chazarra.

La idea gustó tanto a los vecinos y visitantes de este paraje natural que este mismo año, en el mes de junio, albergaron un encuentro con cinco escultores de talla de madera en motosierra procedentes de toda España (tres de Galicia, uno de Jaén y otro de Cuenca). “Tallaron unas figuras extraordinarias que hemos convertido en bancos”, indica la concejala de Cultura y Patrimonio Histórico y Natural sobre este nuevo reclamo turístico y decorativo en El Recorral.

Se trata de bancos realizados con la madera de los pinos afectados por el tomicus. Los laterales de los bancos están adornados con unas esculturas muy llamativas realizadas con motosierra. “Qué bonitos han quedado los bancos tallados en madera colocados en el Parque y Lagunas de El Recorral”, se podía leer en las redes sociales del Ayuntamiento cuando se instalaron los nuevos y peculiares bancos.

El Parque y Lagunas de El Recorral es un antiguo soto ganadero, que se ha convertido en un enclave de densa vegetación de pino carrasco donde disfrutar de excursiones o meriendas campestres. Encontramos cinco lagunas y cientos de especies de fauna y flora.

“Las cinco lagunas han dado a ese espacio una vida y biodiversidad que no tenía antes. Es un pinar que ha florecido con el agua, en el que se han plantado cientos de especies de árboles que hemos visto que con el agua tienen su sitio. Queremos que el parque sea un espacio natural y un sitio recreativo para poder pasar el día o hacer deporte”, concluye Chazarra.

El diseño paisajístico de esta infraestructura verde se integra a la perfección en el entorno. Sus cinco lagunas de diversos tamaños y formas tienen más de 5.000 metros cubicos de capacidad. En su mayoría, contiene especies autóctonas originarias del levante valenciano, dando armonía así a este enclave y su contexto.

Cuenta con especies vegetales autóctonas como sauces, alisos, arces, fresnos, olmos, viburnos, saucos, adelfas, sauzgatillos y álamos blancos. En las zonas más alejadas del agua se encuentran las especies más resistentes a la sequía. Dominan el terreno los pinos, romeros, jaras, tomillos, lentiscos, lavandas, espartos, albardín, albaidas, retamas, genistas, coronillas, valerianas rojas. Todo este entramado vegetal ha sido escogido ya como hogar por aves como el ánade real, zampullín chico, gallineta de agua, focha común, garcilla cangrejera, garceta común, andarríos chico y lavanderas blancas.