lunes , 28 de mayo de 2018

José Antonio González, gerente de ARQUIMA.


Tras atesorar una sólida experiencia con la vivienda unifamiliar con estructura de entramado ligero y envolvente de madera, ARQUIMA camina decidida hacia la fabricación de hoteles, edificios plurifamiliares y grandes equipamientos en general. A continuación charlamos con su gerente, José Antonio González.

¿Cómo está evolucionando la construcción industrializada en España? ¿Progresa al ritmo deseable?

En los últimos tres años ha evolucionado de manera exponencial. Y también la construcción pasiva o de bajo consumo energético.

La industrialización no es ya para nosotros un valor añadido. Damos por supuesto que, en el siglo XXI, no se debería de construir de otra manera. Apostamos decididamente por la construcción pasiva, saludable y sostenible.

Administraciones, promotores, constructoras, empresas, técnicos y particulares van cada vez más hacia sistemas constructivos industrializados. Hemos logrado revertir aquel mal concepto de la casa prefabricada, que se relacionaba con mala calidad.

Industrialización es sinónimo de sistemas rápidos, óptimos, con mayor control de la calidad que en la obra. Hay menos desviaciones, menos problemas, más seguridad, menos contaminación. Esta nueva forma de construir ha venido para quedarse.

 

 

¿Será la exigencia de eficiencia energética en la edificación la llave para que se generalice la construcción pasiva?

La directiva UE 20-20-20 no entrará en vigor en España en 2020, porque la Administración no está alineada con los deseos y necesidades de la población. En breve se sucederán prórrogas o sanciones, porque el escenario no está listo para cumplir la ley. Hay muchas administraciones que todavía desconocen que en 2018 todos los edificios públicos tendrán que ser de consumo energético casi nulo, por una directiva europea.

Sobre la marcha, en positivo, creo que la mayoría de empresas que se dedican a la construcción pasiva van a derivar además hacia una construcción industrializada.

 

ARQUIMA se posiciona en el futuro: Construcción industrializada, pasiva, saludable y sostenible, transporte en 2D y, por supuesto, la madera como material esencial

 

¿Qué papel está jugando la madera, como material, en todo este cambio?

La madera es sinónimo de sostenibilidad. Es un material que reduce exponencialmente la huella de carbono de una empresa, de un producto. También de una obra, ya que acerca a cero las emisiones de CO2 a la atmósfera. Todo esto no está fiscalizado en España, pero existen países en Europa donde sí lo están fiscalizando. Estoy seguro que pronto la huella de carbono de un edificio será un valor clave, y que quienes más contaminen, pagarán más.

Además de ser inherente a la sostenibilidad, la madera ofrece múltiples ventajas como material constructivo. Es un material ligero, que se puede mecanizar y manipular con facilidad, sin necesidad de grandes grúas. La mayoría de los elementos de madera en una obra se pueden manejar a mano. Buen aislante en sí misma, retarda como ninguno la acción del fuego y tras su vida de servicio en un edificio es reciclable.

ARQUIMA ha apostado por el entramado ligero de madera en las estructuras de sus edificios. Con secciones inferiores a los 30 milímetros obtenemos transmitancias hasta tres veces mejores que un muro de obra convencional.

La madera nos ha permitido industrializar absolutamente nuestras construcciones. Llevamos directamente a obra las fachadas con el aislamiento colocado y los huecos listos para recibir puertas y ventanas. Hemos industrializado la estructura, y además la envolvente completa del edificio. El impacto en la obra, sin andamios, grandes grúas y camiones, es mínimo.

Para quien quiera construir de una manera diferente, la madera es fundamental.

En este escenario, ¿tiene futuro la madera y la industria local?

En España tenemos mucha superficie forestal y mucha madera, pero apenas tenemos industria para la transformación de esa madera. Son muy pocas las empresas que fabrican madera estructural. Nosotros compramos nuestra madera en Austria; nos gustaría poder comprarla aquí. Pero aún no disponemos de la cantidad ni la calidad suficientes.

Confiamos en que nuevas empresas vean el negocio, pero de momento observamos que el sector primario es conservador. Se está importando muchísima madera para construcción; si existiera aquí la oferta, se haría con el mercado, porque la proximidad es un gran valor en esta filosofía de construcción. El potencial es enorme, y confío en que veremos cambios interesantes en los próximos años.

 

José Antonio González, gerente de ARQUIMA.

 

Mientras vemos cada vez más madera en la vivienda unifamiliar, ha irrumpido en el mercado el concepto de la construcción con madera en altura. ¿Es demasiado pronto para hablar de esto en España?

En absoluto. Está bien que hayamos dado el paso. Irá, como todo, poco a poco. Nosotros hicimos el primer edificio plurifamiliar de madera, en Barcelona. Y ahora hay cuatro o cinco en proyecto. El primero es ya inolvidable. Convencer a un promotor de que vas a hacer un edificio de madera, con un sistema constructivo inusual, y quitarle el miedo sobre la aceptación que va a tener o si lo va a vender, ha costado mucho trabajo y mucho tiempo.

Hemos derribado esa barrera. Los promotores ya saben que pueden vender un edificio pasivo de madera. Y además saben que se puede vender mejor, porque muchas personas están dispuestas a pagar el plus de ahorro, calidad y confort que conlleva un edificio de este tipo.

 

ARQUIMA camina decidida hacia la fabricación de hoteles, edificios plurifamiliares y grandes equipamientos en general

 

Observamos que se está edificando con madera y en altura viviendas de protección oficial. Nosotros, en particular, no podemos entrar ahí, por motivo de costes. Pero sí optamos a realizar los edificios de calidad superior. En este campo hay un recorrido muy grande. Los edificios de madera en altura se irán encadenando, uno tras otro. Es esencial que hagamos las cosas bien. Para mí es mejor que se generalice el uso de la madera en la construcción industrializada; no tanto entrar en la carrera de ver quién hace el edificio más alto o más grande.

Hacer las cosas bien… Si no, todo lo conseguido se irá al traste, ¿verdad?

En efecto, ahí reside el riesgo para nuestro futuro. Hoy muchas personas ven que la construcción se dirige hacia lo que hemos descrito. Emergen e irrumpen en el mercado muchas empresas nuevas. Quienes entren con precios imposibles o con calidades deficientes podrían desprestigiar y hacer daño a todo el sector.

Somos un sector muy sensible, que ya ha atravesado grandes desiertos por estos motivos. Sería una pena volver a tropezar ahí, porque el potencial de crecimiento es enorme, con trabajo y negocio para todo el mundo.

Ahora vivimos un buen momento. Habrá que estar alerta, vigilar el mercado y consolidar la posición que está ganando la madera en la construcción pasiva y sostenible.

¿Es la vivienda biopasiva un artículo de lujo o llegaremos a verlo como un estándar al alcance del consumidor medio?

En absoluto es un bien de lujo. Se están haciendo viviendas pasivas a precios similares a las de obra tradicional en Barcelona y otros lugares, en torno a 1.200 – 1.300 € /metro cuadrado. Es cierto que, dependiendo del punto de España, los precios de construcción varían muchísimo.

Además, el ahorro mensual de mantenimiento de estas casas, con un gasto mínimo en calefacción y aire acondicionado, contribuye a amortizar en poco tiempo la posible diferencia de precio que pueda tener una vivienda pasiva.

 

 

No todo es edificar… ¿Hay camino rehabilitando fachadas y envolventes con madera?

Por supuesto. Es un camino necesario. Con metros cuadrados de envolvente, con madera y totalmente acabada, demostramos también las prestaciones del material y los sistemas que persiguen una eficiencia energética. Las empresas del sector no han de tener prisa por hacer directamente un edificio de madera de varias plantas.

Una fachada prefabricada de madera bien diseñada e instalada otorga un plus de calidad importante a un edificio. También de esta forma puede entrar la madera en los edificios grandes. En obra nueva y también por la vía de la rehabilitación.

¿Hacia dónde se dirige ARQUIMA, empresa pionera en España en la construcción sostenible?

Empezamos siendo una constructora con un taller y vamos encaminados a ser una fábrica completa y moderna de viviendas pasivas.

Nuestro objetivo es fabricar envolventes para edificios de todo tipo. Con vivienda unifamiliar ofrecemos proyectos “llave en mano”, respondiendo a la demanda de los clientes.

Con todo, la meta es hacer edificios industrializados, con el máximo nivel posible de industrialización, llevando a la obra los grandes elementos con instalaciones y revestimientos incorporados. Lo máximo que se pueda hacer en un sistema en dos dimensiones.

Por otra parte, aspiramos a participar cada vez más en proyectos de la Administración y en grandes equipamientos. Superar nuestra experiencia con la vivienda unifamiliar, fabricando hoteles y edificios plurifamiliares, logrando para nuestras construcciones las máximas certificaciones de la construcción pasiva. Donde, cuanto más grande es el edificio, más y mejor se ve el valor añadido de construir de esta manera. Sabemos que hay un campo enorme por recorrer en este sector.

En definitiva, ser una gran fábrica, y hacer muchos metros de fachadas, envolventes y estructuras de madera. Eso queremos.

 

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