viernes , 23 de agosto de 2019

Varios estudios demuestran que la incidencia en los incendios disminuye si se trabaja de forma conjunta el matorral y el arbolado.


Con la llegada del verano y el intenso calor, unido a la sequía que viven muchas zonas del país en los últimos meses, el riesgo de los incendios forestales aumenta de forma considerable en España. Un problema para el que, año tras año, se buscan soluciones dotando de más y más medios para luchar contra incendios o realizando estudios para ver cómo se puede reducir el impacto de los mismos.

Limpieza del monte.

Javier Madrigal, investigador en Defensa Integrada contra Incendios Forestales en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), explica que tras un estudio realizado en la cuenca del Mediterráneo, la reducción del riesgo de incendios viene ligada al aprovechamiento de la biomasa.

“Si el peligro de incendio disminuye extrayendo biomasa y la extracción de biomasa se puede usar para obtener energía, entonces la obtención de energía procedente de la explotación de biomasa forestal implica prevención de incendios”, apunta Madrigal, quien reconoce que el problema no es tan sencillo, ya que en España, cuando la gente demanda biomasa, “lo que quiere solo es madera y no el matorral, que es lo que incide de forma negativa en los incendios”.

En el estudio se analizaron varias zonas a las que se les aplicaban los mismos trabajos selvícolas. Se llegó a la conclusión de que en las zonas donde se trabaja de forma conjunta con el matorral y el arbolado es donde más se disminuye el riesgo de incendios. “En la zona noroeste de España el crecimiento del matorral es tan grande que en tres años ya tenemos nuevamente un riesgo de incendios amplio”, explica Madrigal.

Tener el monte limpio y aprovechar esa biomasa de matorral sería beneficioso por dos aspectos: El aprovechamiento como biomasa y la prevención de los incendios forestales

Con dicho estudio, lo que se quería demostrar es que los sistemas de aprovechamiento deben contemplar la necesidad de cambiar en el tiempo los modelos de combustible si se pretende que sean eficaces para prevenir incendios forestales. Unos modelos que desarrollados ya en Europa y EEUU sobre el aprovechamiento de biomasa forestal para la prevención de incendios.

En este sentido se aboga en utilizar como biomasa no solo la madera, sino también el matorral. Así los montes y bosques españoles estarán más limpios, reduciendo el número de incendios y que los que hubiera fueran menos voraces. Y es que uno de los primeros resultados del estudio demostró que a escala de montes, los incendios de matorral conllevan el 82% del peligro de que luego se conviertan en un incendio de copas, con todo lo que ello implica.

“Cuando reducíamos cantidad de biomasa de matorral y arbolado en la zona, se limitaba a la mitad el comportamiento del fuego. Los incendios tenían menor incidencia en zonas en los que se trataban los matorrales. Son zonas que se pueden tratar para la biomasa y así reducir el riesgo de incendios”, esgrime Madrigal.

LAS CONCLUSIONES

Las simulaciones realizadas en los estudios revelan el alto riesgo de mega incendios con altos costes de extinción y altos impactos ambientales en las situaciones actuales, donde no se hacen trabajos selvícolas y se lleva a cabo un aprovechamiento de los matorrales. “El tratamiento sólo del estrato arbóreo no modifica significativamente ni el comportamiento del fuego ni del área ardida en fuego de copas en escenarios de meteorología extrema”, explica el trabajador del INIA, quien además afirma que “la disminución significativa de superficies afectadas sólo se conseguiría tratando las grandes superficies de matorral de alto peligro, reduciendo el abandono de usos agrarios y cambiando a modelos de combustible de menor biomasa y altura».

Madrigal aboga pues por los trabajos de desbroce de material en el monte. “Las aperturas de áreas cortafuegos ofrecen un ingreso en biomasa arbórea a corto plazo que puede amortiguar su coste pero que es necesario aumentar sus dimensiones y mantener en el tiempo para que sean eficaces en un contexto de cambio global”, dice.

Considera que “los gastos en desbroces puede ser necesario concentrarlos en el mantenimiento de áreas cortafuegos con lo que se debe optimizar y flexibilizar el diseño de dicha red, reduciendo su impacto visual y compatibilizando la extracción de biomasa para energía con otros sistemas como el pastoreo controlado y la quema prescrita”.

Tener el monte limpio y aprovechar esa biomasa de matorral sería beneficioso por dos aspectos: el aprovechamiento como biomasa y la prevención de los incendios forestales.

Un artículo de David López Corralo

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