jueves , 15 de noviembre de 2018

Norvento se hizo cargo de ella en junio de 2015, tras llevar parada más de tres años.


Un reportaje de David López Corralo

 

La compañía gallega Norvento es la actual gestora de la central de biomasa de Corduente desde junio de 2015. Desde aquel momento se han llevado a cabo trabajos de mantenimiento y búsqueda de proveedores de biomasa. Norvento asegura que en 2017 la planta producirá con total normalidad.

Tras una inauguración y puesta en marcha dubitativa por parte de Iberdrola, la central de biomasa de Corduente (Guadalajara) parece haber encontrado la estabilidad de manos de la empresa gallega Norvento, a la que desde junio de 2015 se le concedió la explotación de la misma por cinco años.

La que fue la primera central de biomasa forestal de España, con capacidad para suministrar energía eléctrica a 14.000 habitantes, quedó inaugurada en 2009. Una instalación que se vendió como innovadora, reactivadora de la economía en la comarca de Molina y referente en la prevención de incendios.

Con su puesta en marcha se crearon 18 puestos de trabajo de operación y mantenimiento y otros 14 relacionados con las actividades de gestión, transporte y almacenaje de biomasa. Lo cierto, es que el 31 de diciembre de 2012 se produjo el cierre definitivo de la central debido, según Iberdrola, a las pérdidas económicas constantes y continuadas. Dicha central daba empleo a 13 personas y tenía una potencia instalada que requería cerca de 20.000 toneladas de residuos forestales al año.

 

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Después de más de tres años parada, Norvento se interesaba por la central y se ponía manos a la obra para hacerla entrar nuevamente en funcionamiento. En los tres primeros meses se priorizaron las tareas de mantenimiento, ya que la instalación llevaba cerrada mucho tiempo, y tal y como indica el responsable del Área de Biomasa de Norvento, Miguel Balboa, “este tipo de instalaciones sufren menos si están trabajando que si están paradas”.

Ya en septiembre de 2015 se procedió a hacer pruebas de combustión, para empezar con la actividad en los siguientes meses hasta mediados de enero, cuando un problema en la turbina obligó a frenar de nuevo su actividad. “Estuvimos produciendo con total normalidad los últimos tres meses de 2015. La planta estaba relativamente bien, pero el problema con la pieza de la turbina nos obligó a hacer esta parada técnica y a cesar la actividad por unas semanas, hasta que nos la trajeron de Alemania”, afirma Balboa.

La central volvió a ser conectada a la red en el mes de mayo, cuando se solventaron los problemas técnicos. Así, el pasado año ya produjo cerca de ocho millones de KW/h, teniendo en cuenta que la capacidad de producción de la planta es de un millón de KW/h al mes.

Tras año y medio en manos de Norvento, la central de Corduente está lista para producir de forma normal durante este 2017. Solo sufrió una parada programada a inicios de año durante varias semanas para hacer una revisión general de toda la instalación. “Es una parada técnica que llevamos a cabo en todas nuestras plantas para asegurarnos que se pueda trabajar sin problemas las 8.000 horas anuales que hay estipuladas”, señala Balboa.

Ya en su pleno rendimiento, la central de biomasa de Corduente cuenta con nueve trabajadores fijos y un director que está a caballo entre Galicia y Guadalajara.

 

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El responsable del área de Biomasa de Norvento explica que ellos tienen un modelo similar a la central de Corduente en Ourense y que este tipo de instalaciones lo que más generan son puestos de trabajos fuera de la planta. “En cuanto a la generación de empleo, este tipo de instalaciones no generan tantos puestos en la propia planta como en logística, en el suministro de biomasa, donde sí se podrían llegar a alcanzar entre los 30-35 puestos de trabajos”, matiza. A ello, habría que sumar otra serie de puestos de trabajos indirectos que podrían darse en reparaciones, transportes, hostelería…

Dentro de esos trabajadores indirectos nos encontramos a las empresas proveedoras de la biomasa forestal. “Encontrar una red de proveedores sólida en la zona fue una de las cosas que más nos preocupó de inicio”, reconoce Balboa, quien añade que “al poco tiempo nos dimos cuenta que nos iba a resultar más fácil de lo que pensábamos”. La red de proveedores es “bastante madura”, confeccionada por empresas de Guadalajara, Cuenca o Teruel. “Son empresas locales que ante el cierre de la planta en 2012 buscaron nuevas oportunidades en otras provincias. Desde que la pusimos en marcha son ellos quienes nos suministran sin problemas, habiendo retomado su trabajo en estos montes”, concluye Miguel Balboa.

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