viernes , 22 de junio de 2018

José Manuel Cabrero, director de la Cátedra de Madera de la Universidad de Navarra.


La Cátedra Madera es fruto del convencimiento de la Universidad de Navarra de la necesidad de desarrollar una cultura de la madera y de fomentar su uso en aplicaciones constructivas. Fue creada en el año 2011 y desde ese primer momento, su director es José Manuel Cabrero, quien relata a continuación como fueron los inicios de la misma, su labor y cómo se ha consolidado en estos años.

¿Cuándo y cómo surgió esta Cátedra?

La cátedra surgió en 2011 y fue el fruto de una serie de conversaciones entre la Universidad de Navarra, el Gobierno de Navarra, la Asociación de Empresarios de la Madera de Navarra (Ademan) y la Asociación de Propietarios Forestales en Navarra (Foresna).

Se vio la necesidad de que hubiera algo en la Universidad donde se diera formación sobre madera y, principalmente, orientado al mundo de la construcción. Tras las reuniones, se hizo la propuesta en firme al Gobierno para que junto a la Universidad financiaran el comienzo de una Cátedra que diera respuestas a las necesidades que planteaba el sector de la madera. Durante tres años fue dependiente del Gobierno y ya luego pasó, aunque se siguen haciendo acciones conjuntas, a una entidad independiente.

 

Taller de Verano con Peter Bohlin en el claustro de la Catedral de Pamplona.

 

¿Puede hablarnos sobre la labor que desarrolla la Cátedra?

La Cátedra de Madera da apoyo a asignaturas relacionadas con el tema. Se establecieron actividades de formación, divulgación e investigación. Dentro de las de formación, más centradas en la Universidad, se fomentó la creación de una asignatura y colaboración con asignaturas puntuales que hay en Arquitectura. Organizamos un curso de construcción de madera, que el primer año, al no haber nunca en Navarra, había profesionales del sector y unas 30 ó 40 personas cursándolo que no eran alumnos. También se hacen seminarios en formato de dos días y con invitación a profesores extranjeros para que nos cuenten temas concretos sobre construcción en madera.

Por tanto, la demanda de estas actividades y cursos es alta…

El resultado siempre ha sido muy positivo.

 

Visita de los alumnos del Taller de CADWORK a la serrería Hermanos Jimeno, en Iciz. Se tallaron con control numérico algunas de las piezas que diseñaron durante el curso.

 

¿A qué responde este creciente interés de los estudiantes por la construcción en madera?

Responde a que cada vez hay más profesores, por recambio generacional, interesados por la madera y, por eso, empieza a aparecer esa materia en las distintas asignaturas. No es tan extraño que los alumnos, dentro de las posibilidades que se le ocurre para hacer un edificio, elijan la madera, cuando hace tiempo no era tan normal.

¿Cree que la formación académica en madera es suficiente o que deberían tener mayor número de asignaturas sobre la construcción en este material?

La formación va mejorando. Hace años se explicaba muy poco sobre la construcción en madera y cada vez hay más asignaturas relacionadas con la madera, que va cogiendo más peso en asignaturas generales. El problema que tiene la carrera de Arquitectura es que engloba muchísimos conocimientos, no solo de construcción sino de historia, creatividad, cálculo estructural, eficiencia energética, economía…. Con ese plan de estudios es imposible abarcar todo los conocimientos con el grado de profundidad deseado. Se les explica de todo y luego es el alumno el que desarrollará el ámbito que más le interesa, pero la situación va mejorando.

 

Visita a una casa de CLT en Tajonar (Navarra). Foto: MADERGIA.

 

En relación a la construcción con madera, ¿cómo está el mercado en España?

La construcción con madera es un mercado creciente. Las últimas previsiones que he visto son de un mercado que se ha ampliado y con una previsión de crecimiento todavía mayor. Esta situación se debe a los nuevos desarrollos técnicos y de productos que se han producido en el mundo de la madera en los últimos diez años.

Por otro lado, ha aparecido una conciencia e interés en el mercado y en la construcción por temas de sostenibilidad, fomentar el uso de materiales naturales y una mayor eficiencia energética. Cuando unes todos estos aspectos como un material renovable, natural, de eficiencia energética con huella de carbono baja y un material económico, la madera acaba estando muy bien posicionada. Eso hace que en los últimos años las previsiones sean de un mayor crecimiento.

¿Nos falta conciencia a los españoles para la construcción en madera respecto a países europeos?

Intuyo que en parte sí, pero las experiencias de los últimos años nos hace pensar que no andamos tan lejos. Tenemos una tradición de construcción en madera de hace poco más de un siglo. Muchos de nuestros cascos históricos tienen estructura de madera combinada con mampostería.

Durante el siglo XX se sustituyó por hormigón, pero la experiencia de compañeros, que se dedican a la profesión, es que ya no son ellos los que proponen al promotor una construcción con madera, sino que el cliente aparece con la idea de hacer algo con madera. Empiezan a tener una cierta formación y algunos mitos están empezando a desaparecer. Muchos sectores empiezan a estar más concienciados.

 

Visita de los alumnos de la asignatura a la serrería Barbiur, en Huarte.

 

¿Qué beneficios destacaría en la construcción con madera?

Desde el punto de vista técnico existe una ventaja estructural de la madera respecto a cualquier material, ya que es el único que la naturaleza lo ha diseñado como elemento estructural. Un kilo de madera soporta más carga que un kilo de acero, es diez veces más resistente.

Mientras, desde el punto de vista de eficiencia energética, como contiene mucho aire, es un buen aislante térmico. Cuando la madera queda vista es un buen regulador de la humedad, absorbe humedad cuando hay mucha en el ambiente y la devuelve cuando está más seco.

Cabe destacar que en los últimos años ha pasado a ser un material muy tecnológico. Hay muchos productos derivados de la madera que la mejoran, como por ejemplo los tableros de contrachapado. Ese desarrollo que la construcción de madera ha tenido la ha puesto en una posición mayor de estabilidad, precio…

Por otro lado, la gran ventaja adicional de la madera, más allá de los aspectos técnicos, es que es renovable, natural y local, asociada al mundo rural. El uso de madera permite fomentar la economía rural.

Volviendo a la Cátedra, cuentan con un Concurso Internacional, ¿nos puede explicar en qué consiste?

Son proyectos de fin de carrera construidos en madera. Desde su primera edición, hasta la última, lo que hemos notado es una tendencia creciente en el número de proyectos que nos llega, que ya rondan el centenar. Además, al principio estaban muy localizados al área de nuestro país y, poco a poco, tenemos proyectos de muchos países, sobre todo de Sudamérica.

También hemos apreciado una mejora de nivel. Desde los primeros proyectos la calidad media ha mejorado mucho con el paso de los años. Con el paso de los años la calidad media se ha elevado, cada vez es más difícil seleccionar los proyectos ganadores. (En la foto principal de esta entrevista posan José Manuel Cabrero y Natalia Reyes, ganadora del primer concurso de PFC de la Cátedra).

 

Imagen del proyecto ganador del concurso PFC de este año, MVSINM, de Néstor Fernández Castro (Universidad Camilo José Cela, España).

 

¿Otras universidades españolas se han puesto en contacto con ustedes interesadas en el modelo de la Cátedra?

Colaboración entre universidades las hay y cada vez más. Hay otras universidades que lo tienen organizado de otro modo, lo que nosotros llamamos Cátedra ellos lo pueden denominar como grupo de investigación. Aunque sea con otro nombre, en el fondo somos estructuras similares. Por eso contamos con una red para compartir experiencias, docencias, intercambiar profesores para dar clase…. Esa colaboración sí existe.

Para terminar, ¿cómo ve el futuro de la Cátedra?

En la parte de docencia cumple su labor y sigue habiendo la necesidad de dar esas asignaturas relacionadas con la construcción de madera. En la parte de difusión está el concurso de fin de carrera y tiene una gran salud. Es un concurso plenamente financiado por la Universidad, ya que antes era junto al Gobierno.

La parte investigación también tiene muy buena salud. La investigación siempre ha tenido dos partes, una relacionada para empresas del sector, más aplicada de desarrollo y análisis de producto, más física y cada vez tenemos más solicitudes junto con empresas para desarrollar los productos. La otra es la relacionada con modelar con programas informáticos la madera, colaboración en el mundo de la normativa…, toda esa colaboración cada vez es más importante.

 

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