miércoles , 20 de noviembre de 2019

Desde GARNICA recomiendan cambiar la política de plantación, desde el cultivo monoclonal a la diversidad clonal.


El calentamiento global es una de las principales causas por las que cada vez se hacen más frecuentes los casos de daños producidos por nuevas plagas en cultivos, algo que pocos años atrás no se había observado con tal virulencia en nuestras latitudes.

El chopo no es ajeno a esta problemática y a plagas como el Pulgón Lanígero, cuya presencia en Castilla y León se ha incrementado en los últimos años, y que recientemente ha colonizado plantaciones en provincias como Guadalajara o Granada. Se trata de un patógeno que ataca con especial virulencia a clones Euramericanos, como el I-214, Mc, etc.

En el caso de clones interamericanos, como el Beaupre, Raspalje y Unal, son otros los patógenos que condicionan su cultivo; sobre todo, hongos como las royas, pertenecientes al género Melampsora, de la que ya hablamos en un artículo anterior y que afecta a las hojas, así como el Fusarium sp., que afecta a la raíz.

También se observa que los barrenillos (Paranthrene tabaniformis, Cryptorhynchus lapathi y Trypophloeus sp.) atacan con más avidez a estos clones interamericanos, también en los primeros años de vida.

Aunque existen tratamientos adecuados a este tipo de patologías, desde Garnica recomiendan cambiar la política de plantación desde el cultivo monoclonal a la diversidad clonal. El cultivo monoclonal es el que se ha venido desarrollando en la populicultura tradicionalmente, su resultado es que cientos de hectáreas son plantadas con un solo clon sin variabilidad genética, siendo así más vulnerables al avance de este tipo de amenazas.

Como pasa en cualquier cultivo agrícola, los clones de chopo tienen sus fortalezas y debilidades frente a determinadas plagas y enfermedades (resistencias, tolerancias). La medida más eficaz como respuesta a este problema es la diversidad clonal y el uso de variedades resistentes; es decir, utilizar distintos clones productivos tanto de especies interamericanas como de euroamericanas. De esta forma, se puede frenar el avance de dichos patógenos, además de posibilitar una respuesta más rápida y eficaz frente a la presencia de un patógeno en particular en un área concreta.

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