La regeneración de los suelos, clave para una producción sostenible de madera

Una acción que puede llevarse a cabo como medida que contribuirá de forma positiva es el uso de bioestimulantes.

Un suelo fértil no solo es necesario para nuestro bienestar, sino para nuestra propia existencia. A fin de cuentas, no se trata solo del medio que pisamos a diario, sino de aquel que nos provee de todo lo que necesitamos para subsistir. De la fertilidad de las tierras dedicadas a cultivos, por ejemplo, es de lo que dependemos para nuestra alimentación. Del mismo modo, la fertilidad de los suelos de los montes y de los bosques es crucial para el ecosistema y para la producción de madera.

UNA GESTION MAS SOSTENIBLE

Con el paso de los años y los cambios producidos en nuestra sociedad, cada vez ha quedado más patente que los tiempos de las explotaciones intensivas de los montes ya han quedado muy atrás. Hoy en día, la sostenibilidad de los productos madereros no solo es una realidad: se trata de toda una necesidad. La preocupación por la salud del suelo de los bosques está cada vez más patente y es un problema al que se debe prestar especial atención. Después de todo, un suelo empobrecido no puede resultar adecuado si lo que se desea es lograr una producción maderera que sea de calidad o sostenible.

Para evitar que el continuo empobrecimiento de los suelos forestales siga su curso, la gestión de los bosques está cambiando. Una de las medidas más importantes que se ha tomado es la de pasar de los antiguos cultivos intensivos a una modalidad más cuidadosa, que prima la calidad antes que la cantidad, y que pone en primer término el respeto por el medioambiente.

MEDIDAS PARA EL CAMBIO

Hasta ahora, han sido muchos los años de maltrato del suelo, algo a lo que hay que añadir sequías e incendios. Por eso, ante todo esto, al cambio en el modelo de explotación hay que sumar toda una serie de acciones que pueden llevarse a cabo para regenerar la salud de los suelos. Evitar el uso de herbicidas, por ejemplo, es una medida que debe tomarse a la hora de manejar la maleza. Esta puede retirarse manualmente, en caso de ser nociva para el bosque, y ser convertida en fertilizante. Las malezas inofensivas, por otro lado, ayudan a retener la humedad del suelo, así que será mejor dejarla.

EL PAPEL DE LOS BIOESTIMULANTES

Otra acción que puede llevarse a cabo como medida que contribuirá de forma positiva a la regeneración de los suelos forestales es el uso de bioestimulantes.

Antes de nada, cabe señalar que no se deben confundir con los fertilizantes, ya que los bioestimulantes operan sobre principios completamente diferentes. Así, mientras que los fertilizantes proporcionan nutrientes a la tierra, los bioestimulantes agrícolas se encargan de trabajar sobre los procesos bioquímicos de las plantas. A base de microorganismos, contribuyen a evitar la degradación de los suelos, pero también incrementan la fertilidad y la actividad biológica, con lo que mejoran el balance microbiano de los suelos. Además, son capaces de fijar elementos nutricionales esenciales y ponen a disposición de las plantas aquellos nutrientes que permanecen bloqueados en el suelo.

Nuestro ecosistema nos lo da todo, así que ha llegado la hora de que nosotros hagamos un esfuerzo por cuidarlo. Un modelo de explotación más sostenible y regenerativo, pues, es vital para minimizar el impacto negativo del ser humano en el medioambiente.