sábado , 20 de abril de 2019

Según la Federación Española de Pavimentos de Madera, “contiene determinada información sobre los pavimentos de madera completamente inexacta y que supone un grave perjuicio para nuestro sector”.


En la newsletter de REPSOL correspondiente a la semana del 22 al 28 de noviembre de 2011 se publicó un artículo cuyo titular era: “Descubre las ventajas del suelo radiante”, que contiene determinada información sobre los pavimentos de madera que resulta, a juicio de la Federación Española de Pavimentos de Madera (FEPM), “completamente inexacta” y que, además, “supone un grave perjuicio para nuestro sector”

 

En el citado artículo se decía:

 

“El suelo radiante que se complementa con una instalación solar es el más aconsejable en las nuevas construcciones, porque opera a baja temperatura, lo que reduce el consumo.


Si estás pensando en instalar el suelo radiante en tu vivienda por sus ventajas desde el punto de vista ecológico, te aconsejamos que tengas en cuenta los siguientes aspectos:


– Hazlo sólo si vas a reformar tu inmueble en profundidad o si estás construyendo una nueva vivienda, pues de lo contrario no merecerá la pena generar tanto residuo en “obras” para lograr tal finalidad.


– No elijas un pavimento de madera o corcho, materiales que transmiten mal el calor y que por lo tanto requerirán más conductos de agua que la cerámica para alcanzar el mismo confort térmico. El pavimento cerámico es, sin duda, el más recomendable.

-¿Qué sentido tiene desde el punto de vista medioambiental generar más gasto en tubos de polietileno y reducir el ahorro energético de la calefacción radiante sólo, por no haber elegido el suelo adecuado?


Entre los principales beneficios del sistema destaca la emisión de un calor más saludable que el proporcionado por otras modalidades de calefacción, ya que éste se irradia de la superficie hacia arriba, transmitiendo una sensación de confort mayor que con otras instalaciones”.

 

Y se añadía:

 

“Más que una cuestión de deterioro, la elección del suelo ideal para los sistemas de suelo radiante se fundamenta en su capacidad de transmisión de las temperaturas. Así, por ejemplo, la madera no resulta recomendable pues su poder como transmisor del calor es baja, provocando un malgasto de energía. Ocurre algo similar con el corcho, un material óptimo para aislar estancias pero con una capacidad de conducción de temperaturas escasa”.

 

La FEPM considera un error de partida “relacionar la conducción de temperaturas con un malgasto energético”.

 

Otro apartado a tener en cuenta es el siguiente:

 

“Otra opción aconsejable son los suelos laminados, que tienen acabados de todo tipo, incluido la madera. Esta solución, además, facilita las cosas en caso de avería, pues resulta sencillo quitar y volver a instalar las placas”.

 

Según la FEPM, este apartado merece una puntualización: el tablero soporte para fabricación de pavimentos laminados está basado en partículas de madera, que en párrafos anteriores se consideraba inadecuado enumerando supuestas incompatibilidades, la inclusión como recomendable en esta sección del artículo evidencia un interés en desprestigiar la madera frente a otros pavimentos, y no desinformación.

 

A juicio de la Federación Española de Pavimentos de Madera, “el desconocimiento de la madera por parte del autor del artículo es abrumador, porque preferimos pensar que es fruto de la ignorancia y no producto de la intencionalidad, lo cual sería muy grave.”

 

Beneficios de usar la madera

 

La madera es un recurso natural, abundante y renovable y su utilización es beneficiosa para la naturaleza al ser un material ecológico.

 

La madera en una vivienda regulariza la humedad del medio interior, presenta una buena absorción de las ondas acústicas, lo que se traduce en una reducción de la reverberación de las ondas sonoras y en una mejora del confort acústico interno de los edificios, y reduce el consumo de energía, al moderar las fluctuaciones térmicas del interior. La madera es un material sano y agradable que contribuye a frenar el calentamiento global, ya que reduce las necesidades de consumo energético de las viviendas.

 

Un mayor uso de productos de madera proveniente de una gestión forestal sostenible estimula la expansión de este tipo de bosques y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, y por tanto desempeña un papel importantísimo en la lucha contra el cambio climático.

 

La madera requiere menos energía y produce menos impactos ambientales a lo largo de todo el ciclo de vida del producto; es el único material que reduce las emisiones de CO2 a la atmósfera. Según el Centro Nacional de Desarrollo de la Madera de Francia (CNDM) un m3 de madera empleada en la edificación significa la retirada de 1,6 toneladas de CO2 de la atmósfera (por sí misma almacena 1 tonelada, el resto viene del efecto sustitutorio de otros materiales emisores).

 

La madera en los suelos radiantes

 

Según la FEPM, deberían bastar los argumentos antes citados para utilizar la madera, pero en relación a los sistemas radiantes de calefacción y refrigeración, la Federación añade que:

 

La conductividad térmica es el argumento más comúnmente utilizado para crear la falsa idea de la incompatibilidad de los pavimentos de madera con los sistemas de calefacción / refrigeración radiante, cuando lo cierto es que la madera está dentro de los materiales considerados como de conductividad térmica media, al igual que la mayoría de los materiales utilizados en construcción exceptuando los metales.

 

En comparativa de valores de conductividad térmica diremos que la madera tienen un menor valor de conductividad térmica comparada con algunos pavimentos cerámicos, no todos, Por ello es falsa la idea de que cualquier pavimento pétreo o cerámico es más apropiado para la conducción de calor.

 

También hemos de tener en cuenta otras cualidades como es la capacidad calórica o calor especifico. En este caso la madera vuelve a encuadrarse en el grupo de la mayoría de los materiales utilizados en construcción con valores de entre 500 y 1000 Kcal/m3ºC.

 

Las normas internacionales consideran como aislantes aquellos productos cuya conductividad térmica es inferior a 0,06W/(m.K) y simultáneamente su resistencia térmica es superior a 0,5m2.K/W. De la misma forma las normas internacionales limitan la resistencia térmica de los pavimentos de madera a 0,15 ó 0,17 m2.K/W.

 

Un pavimento de madera, aun en el supuesto menos favorable de instalación, deberá tiene un valor de resistencia térmica como el que hemos citado (0,15 m2.K/W) muy inferior al 0,5 m2.K/W para ser considerado como aislante, que evidencia la teoría errónea o, en la mayoría de los casos interesada, de afirmar que la madera es incompatible con sistemas calefacción / refrigeración radiante.

 

Pero si aún quedara alguna duda al respecto, la Federación Española de Pavimentos de Madera aconseja la lectura del libro editado por la FEPM “Pavimentos de madera con sistemas radiantes de calefacción y refrigeración”, cuyo autor es D. Juan Urbiztondo Arauzo.

 

Algo ya superado en Europa

 

Este tipo de discusiones hace ya muchos años que han sido desterradas en otros países de la CE y especialmente en los países nórdicos, donde lo habitual es encontrar pavimentos de madera con sistemas de calefacción radiante, por su calidez, confort y porque la madera tiene una inercia térmica muy baja, frente a otro tipo de pavimentos que ofrecen más resistencia al cambio de temperaturas. ¿Hay alguien que ponga en duda esta afirmación?

“Para concluir nuestras argumentaciones consideramos que esta falsa incompatibilidad está más basada en razones comerciales que en estudios científicos, que sólo pretenden confundir al consumidor -concluye una carta emitida por la FEPM a REPSOL en la que le exige la rectificación del citado artículo-. Los pavimentos, una vez instalados, forman parte del conjunto emisor, y no es lógico considerar las pérdidas de transmisión a través del mismo. Otra cuestión es que el emisor, en los sistemas de calefacción por suelo, sea eficiente o no lo sea, y esta debería de ser la razón para valorar las diferentes combinaciones de materiales y sistemas de instalación de los mismos.”

 

La Federación Española de Pavimentos de Madera es una organización empresarial privada, sin fines lucrativos, que integra en la actualidad a más de 230 personas físicas y jurídicas que se dedican a la fabricación de pavimentos de madera, barnices, pegamentos y colas, instaladores de parquet, barnizadores y lijadores y comercio nacional e internacional de productos de madera, a través de las siguientes Asociaciones:

 

· APISMA: ASOCIACION PROVINCIAL DE INSTALADORES DE SUELOS DE MADERA DE MADRID.

· ALPAMA: ASOCIACION DE ALMACENISTAS Y DISTRIBUIDORES DE PAVIMENTOS DE MADERA DE LA COMUNIDAD DE MADRID.

· ANFP: ASOCIACIÓN NACIONAL DE FABRICANTES DE PARQUET.

· ACIP: ASSOCIACIÓ CATALANA D’INDUSTRIALS DEL PARQUET.

· APEIMA: ASOCIACION DE PEQUEÑAS EMPRESAS INSTALADORAS DE MADERA.

· AEPACOVA: ASOCIACIÓN DE EMPRESARIOS DEL PARQUET DE LA COMUNIDAD VALENCIANA.

· ANIP: ASOCIACIÓN NAVARRA DE INSTALADORES DE PARQUET.

· APIMA: ASOCIACIÓN PROFESIONAL DE INSTALADORES DE MADERA DE ANDALUCÍA.

· AFPA: ASOCIACIÓN PROFESIONAL DE FABRICANTES DE RECUBRIMIENTOS PLÁSTICOS Y ADHESIVOS.

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