miércoles , 19 de diciembre de 2018

En la actualidad, en el municipio soriano hay 29 personas que se dedican al oficio de la resina, entre ellos una mujer.


La Asociación Cultural Gaya Nuño de Tardelcuende (Soria) tratará de llevar a cabo el acondicionamiento del entorno de tres refugios resineros de los Montes de Utilidad Pública 185 (Manadizo y San Gregorio) y 198 (Pinar y Labores), que en la actualidad se encuentran en serio estado de deterioro, ocupados por matorral por falta de uso, con cierta cantidad de basura en sus cercanías.

En los montes públicos de Tardelcuende hay cerca de una decena de refugios resineros abandonados, lo que produjo su deterioro. Un abandono que llegó en la época que los 70, cuando la actividad resinera desapareció, pero que ahora, una vez recuperada (en el municipio hay más de 25 resineros), se quiere rehabilitar para que vuelvan a ser utilizados, no solo por las personas que trabajan en la resina, sino también por senderistas, excursionistas o visitantes.

En la actualidad, desde la Asociación Cultural están realizando un inventario con los refugios resineros que hay y lo necesario en cada uno de ellos para poder rehabilitarlos y volver a darles uso. “Es un inventario que nos servirá para ver cómo están en la actualidad y sus necesidades”, explica Amador Marín, presidente de la Asociación Cultural Gaya Nuño de Tardelcuende, quien reconoce que, en la actualidad, dos de esa decena de refugios están siendo utilizados por los resineros para guardar las herramientas, comer o refugiarse de la lluvia.

 

 

Este inventario quieren tenerlo listo para las Navidades. Luego, ya para Semana Santa, cuando van más vecinos al municipio, se pretende empezar con el arreglo de uno de los refugios. Mientras que en verano, se rehabilitarán otros dos. Por lo que en esta primera fase se van a rehabilitar tres refugios. Ello será posible gracias a los 1.500 euros que recibirán del Proyecto Libera, promovido por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes y que tiene como objetivo evitar la basuraleza en nuestro territorio.

El resto de refugios resineros quedarán catalogados con sus necesidades en dicho inventario por si el Ayuntamiento de Tardelcuende, la Junta de Castilla y León o la Diputación Provincial de Soria deciden subvencionar su arreglo.

 

UN MUNICIPIO RESINERO

El término municipal de Tardelcuende tiene 64,14 kilómetros cuadrados, en su mayor parte, el 85%, pobladas de pinos de la especie pinaster o negral. Un paraje incomparable para la labor del resinero; así en los años 60 llegó a haber hasta 90 personas trabajando en sus montes en la resina. Una actividad que cesó, pero que regresó con fuerza, gracias a varias subvenciones provinciales y regionales, hace unos años.

Tardelcuende tiene 64,14 kilómetros cuadrados, en su mayor parte, el 85%, pobladas de pinos de la especie pinaster o negral

En la actualidad, hay 29 resineros, entre ellos una mujer. La mitad de ellos viven en el municipio, donde gracias a la resina se han instalado varias familias en los últimos años, el resto se desplazan, desde localidades cercanas de la provincia, hasta los montes públicos de Tardelcuende para trabajar en la resina.

 

 

“El número de nuevos resineros crece año tras año”, asegura el presidente de la Asociación Cultural Gaya Nuño de Tardelcuende, quien añade que “los bosques y montes son la materia prima que tienen los pueblos y deben aprovechar esos recursos para generar empleo y asentar población”.

En Tardelcuende lo tiene claro y, por eso, apuestan por ello de forma activa. Todos los años celebran el Día de los Resineros, pero además, desde el Ayuntamiento han facilitado las cosas a los nuevos trabajadores de la resina, para que puedan realizar su labor y asentarse en el municipio. A ello hay que sumar las subvenciones que convoca la Diputación de Soria.

Desde que se volvió a recuperar esta labor, los resineros solo trabajan en los montes públicos, pero desde el Consistorio de Tardelcuende ya se han puesto en contacto con propietarios de montes privados para que el próximo año se pueda resinar en ellos. “Los propietarios particulares no querían que los resineros trabajaran en sus matas, ya que eran escépticos respecto a que fuera una labor que se prolongara en el tiempo, pero ya ven que no es algo puntual, por lo que el año que viene se resinará en montes privados también”, finaliza Marín.

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