miércoles , 19 de diciembre de 2018

Cuestiones sobre su origen, la forma en la que se obtiene, sus cualidades, el uso que se le va a dar, o los tratamientos a los que ha sido sometida.


MADERA JUSTA, Plataforma de Sensibilización sobre el Consumo Responsable de Recursos Forestales, ha publicado un decálogo con “las 10 preguntas que toda persona se debería hacer antes de comprar o utilizar madera”.

Cada año se destruyen y desaparecen en el mundo más de 16 millones de hectáreas de bosque, una superficie equivalente a la tercera parte del territorio de España, debido, fundamentalmente a la tala ilegal y sin control, la sobreexplotación de los recursos, los incendios forestales y la construcción de grandes infraestructuras como embalses o carreteras, de acuerdo con los últimos datos de FAO.

Cifras que, para Javier Fernández, presidente de la Plataforma Madera Justa y de FSC España, “no sólo coloca en situación de riesgo al medioambiente, sino que, además, pone en evidencia la necesidad de hacerse algunas preguntas antes de adquirir cualquier objeto de madera”. Cuestiones sobre su origen, la forma en la que se obtiene, sus cualidades, el uso que se le va a dar, o los tratamientos a los que ha sido sometida. Y, también otras sobre los derechos de los trabajadores que la aprovechan y trabajan posteriormente, la forma en que se reparten los beneficios o cómo se reinvierten en el desarrollo de las comunidades productoras.

Sólo así se puede elegir la madera más adecuada y garantizar al que la materia prima empleada en la elaboración de sus productos procede de bosques gestionados de forma sostenible y que su comercialización se lleva a cabo bajo los criterios éticos del comercio justo.

Estas son, según MADERA JUSTA, las 10 preguntas que hay que hacerse antes de comprar madera.

DECALOGO PARA UN CONSUMO RESPONSABLE DE MADERA

(1) Más madera de la que se ve. Así, “La primera pregunta que habría que hacerse, por evidente que parezca, es si el artículo que se va a adquirir está fabricado con madera”, afirma Javier Fernández. Las posibilidades de su utilización son casi infinitas: los materiales de construcción, los muebles, el papel, las herramientas… pero, además, hay otros muchos objetos que la incluyen entre sus componentes sin que sea visible ni reconocible como en los teléfonos móviles, los relojes e, incluso, en los coches. Increíble, ¿verdad?

(2) Una madera para cada necesidad. ¿Para qué se va a utilizar?, podría ser, por tanto, la siguiente cuestión. Flexibilidad, dureza, rigidez, resistencia, … son algunas de sus propiedades que vienen determinadas por las fibras de celulosa y lignina que la componen. Aunque pueden variar de unas piezas a otras de la misma madera, lo recomendable es emplear abedul y pino para mobiliario; arce, castaño, nogal y cerezo en ebanistería; bambú y pino para construcción; haya para suelos; o roble y fresno para carpintería interior como puertas o ventanas.

La madera es también belleza y gran parte de su atractivo reside en sus imperfecciones. No hay dos iguales, aunque procedan del mismo árbol, el veteado, los nudos y la tonalidad las convierte en piezas únicas. Pero, (3) ¿puede ser el color un criterio válido para su elección? No hay que olvidar que las maderas se pueden teñir para darles el acabado deseado y que con el tratamiento adecuado pueden mejorar sus propiedades y darle otros usos alternativos como en carpintería exterior para no tener que recurrir así a maderas poco recomendables.

Además de por sus características, la madera debe ser elegida teniendo en cuenta otros muchos factores como su procedencia. (4) ¿Hay algunas prohibidas? Así, según su origen se pueden clasificar en: recomendadas si proceden de bosques gestionados de forma responsable desde criterios económicos, sociales y ambientales, como expresan los sistemas FSC y Madera Justa; aceptables; problemáticas; y de alto riesgo. Estas últimas incluyen las maderas de la lista roja de la IUCN, en anexos específicos del Convenio CITIES y las llegadas desde países en conflicto o bosques primarios en Áreas Protegidas bajo condiciones de conservación estricta.

(5) La madera tiene más vidas de las que se puede imaginar y otra alternativa sostenible son siempre las recicladas. Si se está pensando en comprar madera es probable que sea porque se van a sustituir otras y, ¿se puede reciclar? Se calcula que el 10% de los residuos de los países industrializados están formados por este material y su mayor parte acaban en vertederos o, simplemente, quemados cuando con el tratamiento adecuado podrían acabar formando otros objetos o ser transformados en serrín, tableros de aglomerado, compost, o, incluso, energía.

De este modo, además, se contribuirá al medioambiente. (6) Bueno para el bosque, bueno para todos. ¿Es sostenible su utilización? La madera es, sin duda, uno de los materiales más ecológicos frente a otros mucho más contaminantes como el cemento o el aluminio en cuyo proceso de fabricación se consumen grandes recursos como agua o energía y que generan más C02. Así, cuando la madera proviene de bosques gestionados responsablemente, a través del sistema FSC, se promueve la mejora de hábitats y se reduce, entre otros, el riesgo de incendios.

Precisamente, la quema de madera como fuente de energía y calores uno de los usos más habituales que, a lo largo de la historia, se ha dado a este material. (7) ¿Se debe quemar? Aún hoy se sigue haciendo y, aunque se ha ido siendo sustituida paulatinamente por otros combustibles de mayor poder energético, aún se puede ver de forma habitual, sobre todo, en el medio rural en forma de troncos en las chimeneas, carbón para las barbacoas, y en los hornos y fogones de los hogares. Al utilizarla, siempre hay que preguntarse por su origen.

(8) Los derechos de la madera. Además, detrás de la madera aún hay mucho más que no se ve como los derechos de las poblaciones indígenas que protegen los bosques, el mantenimiento de sus costumbres y tradiciones, los de los trabajadores, la equidad de género y como se reinvierten sus beneficios en la comunidad para erradicar la pobreza. ¿Se respetan? Proyectos como los gestionados por la Plataforma Madera Justa en las Concesiones Forestales Comunitarias de Petén (Guatemala), garantizan estos derechos a través del comercio justo.

 

 

La gestión responsable de los recursos forestales es un problema (9) más cercano de lo que se puede pensar. ¿Afecta a todo el mundo? Por supuesto, no sólo afecta a la construcción o la decoración, muchos objetos cotidianos están hechos de este material y su mejor ejemplo es el papel y el cartón. Cada año se consumen más 410 millones de toneladas en el mundo y cada español utiliza anualmente más de 176 kilogramos: el material escolar, los libros, los periódicos, pero también todas las cajas y embalajes que envuelven y protegen a otros objetos.

(10) La certificación como sello de compromiso con el medioambiente. ¿Cómo se pueden reconocer a las maderas que cumplen con los todos los puntos anteriores? Certificaciones como Madera Justa y FSC garantizan al consumidor que los productos proceden de bosques gestionados sosteniblemente, que en su proceso de transformación no se han empleado sustancias contaminantes como cloro, y, además, Madera Justa certifica que su comercialización se realiza bajo los criterios éticos del Comercio Justo y que se respetan los derechos de los trabajadores entre otros más de 150 criterios diferentes ecológicos, económicos y sociales.

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